En una entrevista en LN+, el analista Andrés Repetto analizó el pacto entre Estados Unidos e Irán firmado en el Palacio de Versalles durante la cumbre del G7 y destacó la carga simbólica del lugar.
La firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán en medio de la cumbre del G7 abrió un debate internacional por sus implicancias geopolíticas y por el escenario elegido: el Palacio de Versalles, en Francia.
Durante una entrevista en LN+, el analista internacional Andrés Repetto sostuvo que la elección del lugar tiene una carga simbólica y recordó que allí se firmó en 1919 el tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial. «Es una imagen increíble de cómo la historia se repite, porque otra vez Versalles es el lugar elegido para firmar el fin de una guerra», señaló. Y agregó: «En 1919, en ese mismo lugar, lo hacía Alemania capitulando. La pregunta acá es quién capituló».
Repetto afirmó que el acuerdo contempla el levantamiento de sanciones económicas, la posibilidad de que Irán comercialice petróleo con menos restricciones y mecanismos para financiar la reconstrucción del país. «Quien se rindió en esta guerra es Estados Unidos. Irán ha logrado todo lo que decía que no le iban a dar», aseguró. El analista sostuvo además que Teherán conservaría capacidades antes cuestionadas por Occidente y destacó los fondos comprometidos: «No solamente lo están dejando con su sistema de misiles, le están permitiendo que venda petróleo, le están levantando las sanciones, sino que le dan un chequecito de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción».
Otro punto destacado por Repetto es el impacto regional, particularmente en relación con Israel y el grupo Hezbollah. Según explicó, el texto incorpora referencias vinculadas al Líbano y podría limitar futuras acciones militares israelíes contra la organización respaldada por Irán. «Están obligando con este acuerdo a Israel a dejar de atacar al Hezbollah», afirmó. Consultó sobre la reacción israelí, consideró improbable que el gobierno de Jerusalén acepte sin objeciones todas las condiciones: «Israel no quiere eso y no creo que lo acepte ni que lo haga».
Repetto planteó que la firma del acuerdo podría convertirse en un momento bisagra para la política exterior estadounidense. «Los iraníes lograron con esa firma todo lo que les decían que no les iban a dar y más», insistió. Y concluyó: «Me animaría a decir que esto puede ser un antes y un después para una potencia como Estados Unidos».
