Pesa menos de 80 kg y puede alcanzar una velocidad máxima superior a 200 km/h.
Buenos Aires, 17 junio (NA) – Existe una aeronave a nivel mundial que se destaca por su bajo costo y la posibilidad de fabricación artesanal. Se trata del Colomban Cri-Cri, considerado el avión bimotor tripulado más pequeño del mundo y una de las opciones más económicas dentro de la aviación amateur, con un costo que ronda los 5.000 dólares.
Creado por el ingeniero aeronáutico francés Michel Colomban, el modelo realizó su primer vuelo en 1973 y mantiene una comunidad activa de constructores y aficionados alrededor del planeta. Fue concebido como una aeronave de construcción amateur, permitiendo que entusiastas con conocimientos técnicos puedan fabricarla a partir de planos.
El valor de 5.000 dólares suele corresponder a ejemplares usados o construidos por aficionados. En la práctica, el costo final depende de los materiales, motores, instrumental y equipamiento utilizados durante el proceso de fabricación.
Entre sus principales características se destacan: capacidad para una sola persona, longitud de 3,9 metros, envergadura de 4,9 metros, peso en vacío de 78 kilos, peso máximo de despegue de 170 kilos, dos motores de 15 caballos de fuerza cada uno, velocidad máxima de 220 km/h, velocidad de crucero de 190 km/h, alcance de hasta 460 kilómetros y techo de vuelo de 3.700 metros.
Gracias a su peso extremadamente bajo, el Cri-Cri puede despegar y aterrizar en distancias reducidas, una característica valorada por los pilotos deportivos.
Los motores están montados cerca del eje central del avión, lo que reduce los efectos de una posible falla de uno de ellos. De acuerdo con la documentación técnica, si un motor deja de funcionar, la aeronave no presenta bruscos desvíos típicos de otros bimotores, facilitando el control por parte del piloto.
El Cri-Cri fue diseñado para soportar maniobras acrobáticas. Algunas versiones pueden resistir cargas de hasta +10 G y -5 G, permitiendo realizar figuras avanzadas como toneles.
En Argentina, al tratarse de una aeronave experimental de construcción amateur, es posible fabricar un Cri-Cri siguiendo los planos originales y respetando las normativas aeronáuticas vigentes. El constructor debe fabricar gran parte de los componentes utilizando láminas de aluminio, espuma estructural y otros materiales específicos.
Con el paso de los años surgieron variantes, incluyendo modelos equipados con turbinas y versiones eléctricas. En 2010, una adaptación eléctrica del Cri-Cri logró un récord mundial de velocidad para aeronaves impulsadas por baterías de litio, y en 2015 una versión electrificada cruzó el Canal de la Mancha.
