Un estudio publicado en Nature Communications revela que la excepcional longevidad de estas mariposas, que pueden vivir hasta casi un año, se debe a una adaptación evolutiva para aprovechar los nutrientes del polen.
Un grupo de investigadores de centros del Reino Unido, Estados Unidos y Panamá ha descubierto que la excepcional longevidad de las mariposas del género Heliconius se debe a una adaptación evolutiva para aprovechar los nutrientes del polen. El estudio fue publicado este martes en la revista Nature Communications.
Según la investigación, algunos ejemplares de Heliconius viven casi un año, mientras que la esperanza de vida media de otros insectos similares es de seis semanas. Este hallazgo las cataloga como las mariposas más longevas registradas hasta la fecha.
Los científicos combinaron datos de criaderos, estudios de marcado, liberación y recaptura, y experimentos controlados en insectarios para comparar la esperanza de vida y el envejecimiento en todo el género. Observaron que, incluso en estado silvestre, algunos individuos viven al menos seis meses.
Los investigadores vincularon esta longevidad a la capacidad de las mariposas de alimentarse de polen en la edad adulta. Los lípidos y aminoácidos del polen les proporcionan un mayor presupuesto energético e inmunológico, lo que reduce su vulnerabilidad a amenazas externas. En términos físicos, las mariposas que consumen polen pierden menos masa corporal al envejecer y mantienen mayor fuerza muscular.
Para medir el efecto de la dieta, los autores compararon una especie que se alimenta de polen (Heliconius hecale) con una que no lo hace (Dryas iulia). En Heliconius hecale, las alimentadas con polen lograron una supervivencia media de 63 días, frente a 47 días de las que no tomaron polen. Además, Heliconius hecale conservó una ventaja general de longevidad incluso sin polen: 47 días frente a 29 días de Dryas iulia, lo que indica una adaptación evolutiva adicional.
“La longevidad que aporta el polen requiere de una biología adaptada para aprovecharlo. Heliconius no solo ha adoptado la costumbre de comer polen, sino que ha evolucionado hacia adaptaciones fisiológicas únicas para absorber y explotar plenamente sus beneficios nutricionales para alargar su vida”, señalaron los autores.
Dentro del género Heliconius, la esperanza de vida varía entre los 14 días de Dione juno y los 348 días de Heliconius hewitsoni, con una media de 177 días. Otras especies longevas incluyen Heliconius erato (271 días), Heliconius ismenius (242 días), Heliconius cydno (227 días), Heliconius atthis (210 días), Heliconius numata (210 días), Heliconius hortense (198 días) y Heliconius charithonia (184 días).
