El participante de Gran Hermano, que ya estuvo en la edición 2003, fue eliminado nuevamente y se refirió a su relación con su hija Mía, a la fama y a los cambios en el reality.
Eduardo Carrera, quien participó en la edición 2003 de Gran Hermano y recientemente en la actual, fue eliminado tras un mano a mano contra Cinzia Francischiello. En declaraciones a LA NACION, Carrera abordó diversos temas relacionados con su experiencia en el programa y su vida personal.
Respecto a las diferencias entre ambas ediciones, Carrera afirmó: “Lo particular es la cantidad de jugadores que había en la casa. En Gran Hermano de 2003 éramos solamente 12 participantes, no había repechaje, no ingresaba ninguno y se iba un participante cada quince días. Acá hay galas todos los días, es mucho más intenso, se va un jugador cada semana y a veces hasta se pueden ir dos”.
Sobre la influencia de los participantes que son influencers, sostuvo: “En mi caso, me hice un Instagram antes de entrar, tenía ochenta y ocho personas, pero tampoco influía. Adentro no influye que seas muy conocido, que seas un actor, un cantante o un deportista de primera línea porque como dice Santiago Del Moro, en la casa somos todos iguales”.
Consultado sobre su manejo de la fama tras su primer paso, declaró: “La fama era totalmente apabullante. Uno lo puede ver, pero no lo podés sentir hasta que salís a la calle y verdaderamente no podés caminar. Es grato y hermoso”.
En cuanto a su hija Mía, con quien no tiene relación, Carrera expresó: “No tengo relación con ella. De hecho, un día antes de entrar a la casa, no quería participar porque no quería involucrar a una madre y a una hija que no querían participar del juego”. Agregó: “Si Mía me perdona, lo que más me gustaría es hablar con ella. Estoy abierto para escuchar y para que me escuche. Me hago cargo y me responsabilizo por todo lo que hice mal”.
Carrera también se refirió a su experiencia en Ecuador, donde trabajó en una novela entre 2004 y 2005, y ofreció un consejo a los más jóvenes: “Les diría que se preparen porque la fama se pierde. Hay que prepararse muchísimo. Teatro, baile, canto, cuanto más preparado, más se abre el abanico de posibilidades”.
