El papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en visitar la región conocida como ‘terra dei fuochi’, al norte de Nápoles, donde se reunió con víctimas de la contaminación ambiental vinculada a la eliminación ilegal de residuos por parte del crimen organizado.
ROMA.- León XIV se convirtió este sábado en el primer pontífice que visita la zona conocida como “terra dei fuochi” (tierra de los fuegos), al norte de Nápoles y al sur de Caserta. La región está afectada por la quema ilegal de residuos tóxicos desechados por la mafia, una actividad que generó problemas de salud debido a la contaminación ambiental.
En la localidad de Acerra, uno de los vértices del denominado “triángulo de la muerte”, el Papa se reunió con familiares de personas que fallecieron por tumores atribuidos a la contaminación. Fue aclamado por miles de personas. En su discurso en la catedral de Acerra, León XIV llamó a destruir la “cultura del privilegio y de la prepotencia” y recordó la importancia de escuchar “el grito de los pobres y de la tierra”, citando la encíclica ‘Laudato Si’ de su predecesor Francisco.
El Papa señaló que Francisco tenía previsto visitar ese lugar en 2020, pero debió cancelarse por la pandemia. “Hoy deseamos cumplir su deseo, reconociendo el gran don que la encíclica ‘Laudato Si’ ha representado para la misión de la Iglesia en esta tierra”, indicó.
“El grito de la creación y de los pobres entre ustedes se ha escuchado con mayor intensidad debido a una concentración letal de intereses oscuros y a la indiferencia hacia el bien común, que ha envenenado el entorno natural y social. ¡Es un grito que exige conversión!”, afirmó ante obispos de la región Campania y familiares de víctimas.
La zona al sur de Caserta y al norte de Nápoles abarca 11.000 kilómetros cuadrados donde viven 3 millones de personas en 80 localidades. Desde finales de la década de 1980, la camorra vertió líquidos venenosos en acequias de riego y enterró desechos tóxicos, según declaraciones de un arrepentido del clan de los casaleses en 1997. En 2014, el Instituto Nacional de Salud (ISS) registró una tasa de mortalidad un 10% mayor para hombres y un 13% mayor para mujeres que en el resto de Campania, y una incidencia de cáncer un 11% mayor.
En febrero de 2014, el gobierno de Enrico Letta emitió un decreto que tipificó el delito de combustión ilícita de residuos y ordenó el mapeo de zonas contaminadas. En enero de 2025, la Corte Europea de los Derechos del Hombre condenó a Italia por no haber protegido adecuadamente a sus ciudadanos en la “terra dei fuochi” y por no haber garantizado una respuesta coordinada. La sentencia dispuso la creación de una comisión y un plan de acción en dos años. El plan actual destina 2.500 millones de euros a la limpieza de 85 emplazamientos, mientras que al menos 293 están contaminados, según el diario Avvenire.
“He venido, en primer lugar, a recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, víctimas de la contaminación ambiental causada por individuos y organizaciones sin escrúpulos que, durante demasiado tiempo, actuaron con impunidad”, declaró León XIV. “También estoy aquí para agradecer a quienes respondieron al mal con el bien, especialmente a una Iglesia que se atrevió a denunciar y profetizar”, agregó.
El Papa advirtió que ante la devastación de ese “maravilloso ecosistema” hay dos actitudes: indiferencia o responsabilidad. “Ustedes eligieron la responsabilidad y, con la ayuda de Dios, han comenzado un camino de compromiso y búsqueda de la justicia”, remarcó. Llamó a “destruir una cultura del privilegio, de la prepotencia, del no rendir cuentas, que demasiado mal ha causado en esta tierra, como en muchas otras regiones de Italia y del mundo”.
Al hablar en la plaza Calipari ante más de 15.000 personas, León XIV invitó a asumir responsabilidades, elegir la justicia y servir la vida. “El bien común viene antes de los negocios de pocos, de los intereses de parte, pequeños o grandes que sean”, destacó.
“Esta tierra ha pagado un precio muy alto, ha sepultado a muchos de sus hijos, ha sido testigo del sufrimiento de niños e inocentes. El valor y el peso de ese dolor nos impulsan a intentar juntos forjar un nuevo pacto. Se encaminan hacia un tiempo de renacimiento, que no es un tiempo de remoción, sino de acción ética y memoria activa”, indicó.
