El máximo tribunal estadounidense desestimó el recurso de las autoridades demócratas de Virginia, dejando sin efecto un rediseño de distritos que podría haber beneficiado al partido en las elecciones legislativas.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha desestimado este viernes la petición de emergencia presentada por las autoridades demócratas de Virginia para instaurar un nuevo mapa de distritos electorales que habría favorecido al Partido Demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato, en un nuevo episodio de la batalla judicial abierta en el país por la redistribución electoral.
La decisión del Supremo, adoptada sin votos discrepantes y mediante una breve orden sin firmar de una sola frase, supone un revés para la estrategia demócrata en Virginia, donde el rediseño de los distritos podía traducirse en hasta cuatro nuevos escaños para el partido en la Cámara de Representantes.
El caso llegaba al alto tribunal estadounidense después de que el Tribunal Supremo de Virginia suspendiera recientemente el referéndum que daba cobertura al nuevo mapa electoral, al considerar que el procedimiento legislativo utilizado para aprobar la reforma constitucional vulneró la legislación estatal. Según el tribunal estatal, la Asamblea Legislativa aprobó la medida cuando el voto anticipado para las elecciones ya había comenzado, incumpliendo así los requisitos previstos por la Constitución de Virginia.
La controversia se remonta a abril, cuando las autoridades estatales aprobaron un nuevo mapa electoral que, según estimaciones recogidas por los medios estadounidenses, habría reducido notablemente la representación republicana en el estado, permitiendo a los demócratas aspirar a cuatro congresistas adicionales. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «fraudulenta» la consulta impulsada por los demócratas para sacar adelante la distribución de distritos.
En su recurso ante el Supremo federal, los responsables demócratas de Virginia sostuvieron que la interpretación realizada por el tribunal estatal era «profundamente errónea» y tenía «una profunda importancia práctica para la nación», al afectar al equilibrio político de la Cámara de Representantes. Los demandantes defendían además que los tribunales estatales habían interpretado de forma incorrecta el concepto de «elección» recogido en la legislación federal, argumentando que este término hace referencia exclusivamente al día oficial de votación y no al período de voto anticipado. Alegaron también que la decisión judicial invadía competencias reservadas a las legislaturas estatales para regular las elecciones federales.
No obstante, numerosos expertos jurídicos ya anticipaban escasas posibilidades de éxito para la apelación, dado que el Tribunal Supremo de Estados Unidos suele evitar intervenir en interpretaciones de derecho estatal realizadas por los tribunales supremos de cada estado. La propia gobernadora de Virginia, la demócrata Abigail Spanberger, había admitido esta semana que el estado continuaría adelante con los mapas anteriores independientemente de la decisión del Supremo federal, según declaraciones recogidas por la cadena.
El fallo llega además en pleno debate nacional sobre la redistribución de distritos electorales y el impacto político de las recientes decisiones judiciales. En las últimas semanas, el Supremo estadounidense —de mayoría conservadora— ha autorizado también nuevos mapas electorales en estados como Louisiana y Alabama, decisiones que han sido interpretadas en términos generales como favorables al Partido Republicano. Asimismo, el conflicto sobre los distritos electorales se ha intensificado desde que el Supremo dictó a finales de abril una sentencia que limitó el alcance de la Ley de Derechos Electorales de 1965, una resolución que abrió la puerta a nuevos procesos de redistribución impulsados por legislaturas estatales republicanas antes del próximo censo federal, ha apuntado CNN. Desde entonces, varios estados del sur han iniciado modificaciones de sus mapas electorales e incluso alterado calendarios de elecciones primarias.
