Un informe de la Fundación Conflict Responses (CORE) reveló que los principales Grupos Armados Organizados (GAO) en Colombia pasaron de 12.883 a 27.121 miembros entre 2018 y 2025, con un crecimiento acelerado durante el gobierno de Gustavo Petro.
El conflicto armado colombiano atraviesa una fase de crecimiento y transformación. Según un informe de la Fundación Conflict Responses (CORE), los principales Grupos Armados Organizados (GAO) duplicaron su número de integrantes y extendieron su control territorial entre 2018 y 2025.
El documento, titulado El poder armado en expansión. Entre el fortalecimiento y la fragmentación de los grupos armados en Colombia, señala que los grupos que lideran la actual configuración armada —el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC o Clan del Golfo), el Estado Mayor de Bloques y Frentes (Embf), el Estado Mayor Central (EMC), la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CN-EB) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)— concentran la mayor parte de este crecimiento, superando los 27.000 miembros a finales de 2025.
En 2018 la cifra total de combatientes era de 12.883, aumentó a 15.120 en 2022 y llegó a 27.121 en diciembre de 2025. El incremento se aceleró durante el mandato de Gustavo Petro, aunque la tendencia ya se arrastraba desde el gobierno de Iván Duque.
El EGC, bajo el mando de alias Chiquito Malo, encabeza el crecimiento, seguido por el EMBF, dirigido por Calarcá, y el EMC, cuyo líder es Iván Mordisco. La CN-EB y el ELN también presentan aumentos en su número de miembros y en la extensión de los territorios bajo su influencia.
Expansión territorial y nuevas dinámicas
Los datos recopilados por CORE muestran que el EGC opera en 292 municipios, el ELN en 219, el EMC en 133 y el EMBF en 113. La expansión territorial no solo se debe al aumento de combatientes, sino a estrategias de gobernanza armada ilegal que incluyen la imposición de normas, administración de justicia paralela y control de la vida social y económica.
El EGC ha fortalecido su presencia en la costa atlántica, los Montes de María, el Magdalena Medio y el Chocó. El EMC y el Embf se han consolidado en Amazonas, Huila, Tolima, Valle del Cauca, Antioquia y el sur de Bolívar. La CN-EB ha crecido en Nariño, Caquetá y Amazonas, mientras que el ELN ha reforzado sus posiciones en Arauca, Catatumbo y la frontera con Venezuela.
Financiación diversificada
El fortalecimiento de los GAO está vinculado a la diversificación de sus fuentes de financiación. El narcotráfico sigue siendo el principal motor económico, con un aumento del 54% en las hectáreas de cultivos de coca entre 2018 y 2024. La minería ilegal de oro se ha consolidado como una fuente clave de ingresos, estimándose que entre el 65% y el 85% de la minería de oro en Colombia es ilegal. La extorsión también está en alza, con un incremento del 72% en las denuncias desde 2018.
El tráfico de migrantes en el Tapón del Darién generó ingresos extraordinarios para el EGC, que recaudó hasta 65 millones de dólares en 2023, aunque el flujo migratorio cayó bruscamente en 2025 por cambios en las políticas de Estados Unidos y Panamá.
Fragmentación interna y reclutamiento
A pesar del crecimiento numérico y territorial, la mayoría de los GAO han enfrentado procesos de fragmentación interna. El caso más delicado es el del EMC y el Embf, surgidos tras la división de las disidencias de las Farc. El EGC ha logrado mantener cohesión interna, mientras que el ELN sufrió la escisión de los Comuneros del Sur en Nariño en 2024.
El reclutamiento, incluido el de menores de edad, ha aumentado notablemente. Los GAO han desarrollado mecanismos de resiliencia organizacional para reemplazar a los integrantes perdidos y mantener su presencia en los territorios.
Gobernanza armada y desafíos para el Estado
El control sobre la vida diaria de la población es una característica central de la gobernanza armada ilegal. Los grupos imponen normas, regulan economías locales, administran justicia y gestionan infraestructuras en los territorios bajo su influencia.
El informe atribuye el fortalecimiento de los GAO a una combinación de factores internos, estrategias de adaptación y limitaciones en la coordinación de las políticas de seguridad y paz. La Paz Total, política central del gobierno de Gustavo Petro, incidió de manera parcial en el crecimiento de algunos grupos, sobre todo a través de los ceses al fuego y la reducción temporal de la presión militar.
El documento advierte que la contención del crecimiento de los GAO exigirá un enfoque integral, que combine prevención del reclutamiento, asistencia humanitaria, protección de comunidades y acciones coordinadas entre instituciones estatales.
