Un memorando del FBI fechado en 1950 revela declaraciones del físico alemán sobre su decepción con la libertad en Estados Unidos, país donde vivió más de dos décadas tras huir del nazismo.
El físico alemán Albert Einstein cuestionó su experiencia en Estados Unidos, según una declaración incorporada a un memorando del Buró Federal de Investigaciones (FBI) fechado el 13 de febrero de 1950. El documento registró críticas del científico sobre el concepto de libertad en el país, al que llegó tras abandonar Europa y donde residió durante más de veinte años.
Instalado en Princeton, Nueva Jersey, Einstein desarrolló parte de su trabajo mientras mantenía una intensa actividad política y humanitaria. En la página 72 de un informe incorporado al archivo oficial del FBI, el organismo atribuyó al científico una frase que habría pronunciado en diciembre de 1947: “Vine a América por la gran, gran libertad que oí que existía en este país. Cometí un error al elegir a América como una tierra de libertad, un error que no puedo reparar en el balance de mi vida”.
El texto donde aparece este fragmento reunía información biográfica y declaraciones públicas vinculadas con Einstein. Dentro del mismo resumen, el FBI mencionó que el académico le había escrito al presidente Franklin D. Roosevelt en 1939 para advertir sobre la posibilidad del desarrollo de armas atómicas. El documento afirmaba además que posteriormente “lamentó” la construcción de la bomba nuclear.
Einstein se instaló en Princeton después de abandonar Alemania en 1933, ante el ascenso del régimen nazi. Según el Instituto de Estudios Avanzados, compró en 1935 la casa ubicada en el número 112 de Mercer Street, donde vivió hasta su muerte en 1955. El inmueble pasó a ser uno de sus principales ámbitos de trabajo y encuentros con personalidades del ambiente. Allí recibió a familiares, colegas y figuras internacionales.
El Instituto indicó que el físico caminaba todos los días desde Mercer Street hasta el campus junto al matemático Kurt Gödel, con quien tenía un fuerte vínculo intelectual. Además, el lugar albergó reuniones con investigadores, dirigentes políticos y pensadores. Este espacio representaba un refugio personal para Einstein. En su estudio conservaba imágenes de Michael Faraday, James Clerk Maxwell e Isaac Newton. Realizaba encuentros semanales de música de cámara y participaba en actividades del vecindario. El científico tocaba el violín y reorganizaba sus horarios para asistir a reuniones musicales. El Instituto explicó que disfrutaba interpretar piezas para amigos y visitantes, además de participar en celebraciones comunitarias durante Navidad y Halloween.
Pese a la fama internacional que alcanzó, Einstein otorgaba un gran valor a la vida privada. En su testamento, dejó asentado que la propiedad no debía transformarse en museo ni en sitio público de homenaje.
Durante sus años en el país, Einstein mantuvo una fuerte participación en causas políticas y humanitarias. El Instituto recordó que trabajó para ayudar a refugiados judíos a escapar de la Alemania nazi y abrirse camino hacia territorio estadounidense. El científico también abandonó el pacifismo absoluto ante el avance del nazismo y apoyó iniciativas vinculadas con el desarme nuclear, las libertades civiles y la cooperación internacional. En 1952 recibió una propuesta para convertirse en presidente del Estado de Israel, aunque rechazó el cargo.
A lo largo de su vida, Einstein expresó críticas hacia los sistemas autoritarios y los métodos rígidos de enseñanza. En otra de sus frases difundidas por el Instituto afirmó: “Es casi un milagro que los métodos de enseñanza modernos no hayan estrangulado por completo la sagrada curiosidad por la investigación”.
