El golfista norirlandés defendió con éxito su título en el primer major del año, en una edición cargada de emoción y tensión hasta el último hoyo.
El Masters de Augusta vivió una edición inolvidable, con riesgo, suspenso y drama, a la altura del primer major del año. Rory McIlroy se impuso con un total de 276 golpes (-12), tras una vuelta final de 71 (-1) que mantuvo la tensión hasta el último tiro. Con esta victoria, el norirlandés logró su sexto título de Grand Slam y se unió al selecto grupo de dobles campeones consecutivos del Masters, donde figuran Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods.
La victoria no fue sencilla. McIlroy comenzó con dificultades, incluyendo un doble bogey en el hoyo 4, pero se recuperó con birdies clave que lo devolvieron a la punta. Llegó al hoyo 18 con dos golpes de ventaja sobre Scottie Scheffler, y aunque un bogey final redujo la diferencia, logró consagrarse por un golpe.
El domingo ofreció un leaderboard cambiante. Cameron Young, líder tras la tercera ronda, se mantuvo firme al inicio pero no pudo sostener el ritmo. Justin Rose tuvo un momento destacado con tres birdies consecutivos, pero tropezó en la parte final. Scottie Scheffler, número uno del mundo, realizó un remonte fenomenal el fin de semana (65 y 68 golpes) pero su segunda ronda de 74 golpes resultó decisiva para quedar a un golpe del título, con un total de 277 (-11).
«No puedo creer que tuve que esperar 17 años para conseguir el primer título en Augusta y ahora logré el segundo seguido. Es un premio a la perseverancia», declaró McIlroy tras recibir la chaqueta verde de manos de Fred Ridley, presidente de Augusta National.
