Con el vencimiento del ultimátum estadounidense, las amenazas militares y las advertencias sobre infraestructura civil marcan un punto álgido en la crisis, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos.
Este martes, Teherán fue blanco de intensos ataques aéreos. Horas antes de que expirara el plazo fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que Irán reabriera el estratégico estrecho de Ormuz, funcionarios iraníes instaron a jóvenes a formar cadenas humanas para proteger centrales eléctricas. Trump había advertido que, de lo contrario, el país enfrentaría «duros ataques» contra su infraestructura civil.
«Todo Irán podría ser eliminado en una noche y podría ser la de mañana», declaró Trump el lunes en una rueda de prensa. Aunque había prorrogado plazos anteriores, sugirió que el fijado para las 21:00 hora argentina era definitivo, llevando la retórica de ambas partes a un punto álgido.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al-Ansary, advirtió que la ventana para una solución diplomática «se está cerrando rápidamente». Trump amenazó con destruir centrales eléctricas y puentes de Irán si no se permitía la reanudación total del tráfico en el estrecho, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz.
Por su parte, el presidente iraní afirmó que 14 millones de personas, incluido él mismo, se habían ofrecido como voluntarios para luchar. El control iraní sobre el estrecho está causando graves daños a la economía mundial y aumenta la presión sobre Trump para encontrar una salida al conflicto.
En este contexto, Israel advirtió a la población iraní, «por su seguridad», a «abstenerse de usar y viajar en tren» en todo el país «hasta las 21:00 hora de Irán», afirmando que «la presencia en trenes y cerca de las vías férreas pone en peligro la vida». Medios iraníes informaron la suspensión inmediata de todos los servicios ferroviarios que salen de la estación central de Mashhad, una medida de precaución que se mantendría «hasta nuevo aviso». Israel también confirmó un ataque a una tercera planta petroquímica iraní.
Funcionarios involucrados en las gestiones diplomáticas afirmaron que las conversaciones continuaban, pero Irán rechazó la última propuesta estadounidense. El embajador de Irán en Kuwait, Mohammad Toutounji, instó a las naciones del Golfo a intervenir, advirtiendo sobre las «devastadoras consecuencias de una mayor escalada».
Líderes mundiales y expertos han advertido que ataques tan destructivos como los amenazados podrían constituir un crimen de guerra. Este episodio se enmarca en una escalada que comenzó tras el fracaso de negociaciones sobre el plan nuclear iraní y que incluyó ataques previos de Estados Unidos e Israel, y la respuesta de Teherán con el cierre del estrecho de Ormuz.
