La combinación de conflictos bélicos, tensiones comerciales y cambios regulatorios genera un escenario de alta volatilidad en los mercados internacionales, con impacto directo en los precios de las materias primas y el comercio global.
La volatilidad se ha consolidado como una característica predominante en los mercados globales. En un escenario marcado por conflictos geopolíticos y tensiones económicas, los precios reaccionan de forma abrupta, generando incertidumbre entre los operadores.
El foco de atención se mantiene en Medio Oriente. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, que cumple seis semanas, ha impulsado el precio del petróleo a niveles cercanos a los 115 dólares por barril en Londres. Este mercado ha mostrado correcciones significativas, evidenciando su sensibilidad a cualquier cambio en el tono político.
En paralelo, la guerra en Ucrania continúa afectando el comercio agrícola mundial. Las restricciones rusas a las exportaciones de fertilizantes añaden presión sobre los costos de producción, complicando el panorama para el sector agroindustrial.
Los mercados enfrentan múltiples fuerzas actuando simultáneamente: conflictos activos, disputas comerciales y cambios regulatorios. Esta combinación dificulta la construcción de tendencias claras a corto plazo.
En el mercado de la soja, se observó un cambio relevante: con primas brasileñas más firmes, la demanda china se retiró momentáneamente. Esto genera incertidumbre, especialmente en un contexto donde Sudamérica gana competitividad. Para cumplir con las proyecciones del USDA, el mercado estadounidense necesita mantener un ritmo constante de exportaciones.
Las tensiones geopolíticas volvieron a escalar tras declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre posibles acciones contra Irán. Este escenario aporta volatilidad adicional, especialmente en los mercados de energía.
En Sudamérica, las primas FOB reflejan dinámicas divergentes: Brasil se fortalece en soja y harina, mientras Argentina muestra debilidad en la harina, lo que refuerza la presión competitiva sobre Estados Unidos.
Los datos industriales en EE.UU. se mantuvieron en línea con lo esperado. A nivel global, India redujo sus importaciones de aceite de palma en marzo, aunque incrementó las de aceite de girasol.
El mercado de soja muestra señales de desaceleración en el ritmo de exportaciones, en un contexto de incertidumbre operativa en Brasil. Los envíos mensuales pierden ritmo y podrían ubicarse por debajo del año pasado. China, principal motor de la demanda, comienza a mostrar una participación menor en las compras, lo que plantea un desafío para la absorción de la oferta global en un escenario de fuerte competencia.
