Un inversor que sigue desde hace décadas a la Argentina le preguntó hace poco al equipo económico cómo piensa afrontar los vencimientos de la deuda de julio (unos US$ 4.000 millones): “Todavía no te puedo decir”, le respondió. Un funcionario importante agregó: “Trabajamos en muchas cosas” y que “esto no es de la noche para la mañana”.
El propio Luis Caputo insistió que no saldrán a los mercados globales con este riesgo país, hoy en torno a 600 puntos básicos, que cubrirán esas obligaciones con emisiones de bonos locales (unos US$ 2.000 millones de los cuales ya consiguió 500 millones) y privatizaciones.
La falta de una hoja de ruta, o como suele denominarse en la jerga, un programa financiero que detalle los ingresos y egresos para calcular qué financiamiento necesita el país, explica en todo caso la incertidumbre que rodea a la economía después de ganar las elecciones, aprobar el Presupuesto, la reforma laboral y comprar reservas.
“¿Quién tiene miedo: nosotros los que invertimos y seguimos los números de Argentina o Toto que admite que no quiere tomar algunas decisiones como salir al mercado?”
En los bancos dicen que Caputo tiene razón cuando pretende bajar la dependencia de Argentina de Wall Street. Pero que “muestra desesperación” con las operaciones de repo de 2025 y este año.
Otra vez, el mercado empieza a verle las costuras a Caputo. O como dicen en el barrio, le miden el aceite. ¿Si el frente fiscal es tan robusto como dice ser, por qué no deshacerse de los bonos de Martín Guzmán que pagan un cupón bajo y reemplazarlos por otros que pagan 9% para reunir más fondos y despejar las dudas de repago? La respuesta es obvia: se registraría un salto en el pago de intereses que no se toleraría. El FMI advirtió que si se contabilizaran los intereses capitalizables de la deuda, el resultado fiscal total sería menos holgado.
La economía enfrenta una serie de desafíos que no son solo financieros. Y que a los inversores le preocupa.
Se sabe que Milei está enfocado en la inflación y eso implica no relajar la política monetaria. La base monetaria descontando la tasa inflación en lo que va del año registra una variación negativa. Esto quiere decir que la cantidad de dinero volcada a la calle se está contrayendo, algo que va en contra del objetivo del Gobierno de remonetizar la economía y no es de extrañar entonces que la actividad y la creación de empleo sean débiles en muchos sectores. De ese modo, se enciende una luz amarilla: la merma en la recaudación.
Milei no enfrenta un rival político claro que le haga fuerza en 2027. Pero en democracia, las economías que no crecen y no bajan la pobreza generan nuevas alternativas. Aún en contextos de estabilidad. En 1997 la actividad rebotaba pero la pobreza también y así el menemismo resultó desafiado. ¿Qué pasaría si el ciclo político disparase la demanda de dólares para atesoramiento en 2027? ¿qué y cómo se prepara el Gobierno?
Caputo explica que está comprando dólares. Y es cierto. El Banco Central adquiere promedio más de US$ 60 millones diarios. A favor tiene que todavía no entró la cosecha de soja y maíz, que es de abril a julio, por lo que es de esperar que Santiago Bausili, presidente del Banco Central, seguirá comprando.
Pero enseguida surgen más dudas. Milei en Nueva York aclaró que es el equipo económico el que quiere ponerle un piso al dólar comprando reservas, dando a entender que si fuera por él, no compraría y el dólar bajaría más. ¿Y entonces? ¿hay alguien convencido en todo esto, hay alguna regla, un programa? ¿cuál es la comunicación acorde del plan?
Otra duda que analiza el mercado. Se compran dólares pero gran parte se va por el pago de obligaciones. Los vencimientos por el Bopreal de acá a las elecciones presidenciales son U$S 5.968 millones y por los repo de los bancos son US$ 6.000 millones. Hay quienes especulan que por todo esto los modelos econométricos de las calificadoras de riesgo -e incluso del FMI-, señalan que hace falta comprar US$ 15.000 millones para que baje el riesgo país.
Los tenedores de bonos argentinos son mayormente hedge funds y no fondos de real money. Los primeros compran un título para registrar una ganancia si lo adquieren al 100% (a la par). Los segundos invierten a mediano y largo plazo buscando un retorno seguro para los ahorros de jubilados o carteras con poca volatilidad.
Caputo no quiere darles el upside (ganancia) a los hedge fund. Pero para que estos vendan sus bonos a los real money hace falta que la Argentina registre una mejora crediticia. Milei dice que al emitir bonos domésticos reducirá la deuda externa y así los Blackrock de la vida podrán subir su exposición en Argentina. Pero no son montos significativos.
El mercado pareciera entonces correrle el arco a Caputo. Tal vez si cediera la inflación pronto y eso permitiera bajar la tasas de interés, podría iniciarse una reversión.
Para otros, en cambio, eso no sucederá si el Gobierno no toma una decisión. El economista Roberto Frenkel contó a Clarín que con una inflación en 3% mensual, y luego de haber hecho un ajuste fiscal como el Gobierno ya hizo, “es momento para lanzar un plan de estabilización”. Para el economista del CEDES la actual inflación tiene un componente inercial que para erradicarla hace falta un programa antiinflacionario y de estabilización. También, un dólar más alto. “Claro que hay riesgos como la guerra en Irán, pero tienen que decirlo, comunicarlo e ir al Congreso. ¿Quién baja la inflación y esta inercia? ¿el Banco Central? Un plan para llevar la inflación a 0 requiere más de un mandato de gobierno y un Banco Central moderno e independiente”, dijo Frenkel.
¿Será que a Caputo le corren el arco o que Caputo no llegó a ponerse delante del arco para lanzar un plan así? Quizá sienta que tenga que tener más reservas para explicar con más detalles cómo pagará la deuda y cuál es su programa financiero.
