El evento se publicitaba en redes sociales como una tarde de pileta en una quinta de General Rodríguez. Terminó con el asesinato de un joven de 24 años. El enfrentamiento ocurrió en la calle Di Marco al 100, donde se reunieron más de cien personas tras pagar entrada. La víctima recibió un balazo en el tórax y falleció poco después de ingresar al hospital local.
Los investigadores confirmaron que el ataque no fue casual. El grupo agresor formaba parte de una organización dedicada a robos bajo la modalidad de entraderas en la zona oeste. La banda tenía una estructura jerárquica donde las directivas emanaban directamente desde una celda de la Unidad Penitenciaria 1 de Olmos. El líder es un interno que cumple condena por robos.
A través de celulares ilegales, el detenido mantenía contacto fluido con los integrantes en libertad para indicarles qué domicilios asaltar. También gestionaba la logística y el armamento utilizado en la quinta. La policía bonaerense realizó una serie de allanamientos tras el episodio de la pileta para desarticular el resto de la estructura operativa que permanecía activa.
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En los operativos secuestraron armas de fuego, municiones, teléfonos y vehículos que tenían pedido de secuestro activo por robos anteriores. Los integrantes de la banda usaban estos rodados para trasladarse hacia los objetivos definidos por el jefe desde la cárcel. La fiesta servía como punto de encuentro y como una forma de ostentación de los bienes robados.
Órdenes desde el pabellón y logística criminal
Testigos relataron que la tensión comenzó cuando un grupo de personas llegó al predio con armas a la vista. El tiroteo se desató en medio de la música mientras la gente buscaba refugio detrás de los autos. La inteligencia criminal interceptó comunicaciones donde el detenido daba instrucciones precisas sobre el manejo de los recursos y el control de sus subordinados.
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La justicia investiga cómo mantenía la operatividad de la banda sin ser detectado por el sistema de requisa en la Unidad 1. Los delincuentes realizaban inteligencia previa en Moreno y General Rodríguez antes de avisar al penal. Una vez obtenido el visto bueno del jefe, los atacantes ingresaban a las viviendas con violencia para sustraer dinero, joyas y valores.
El fiscal dispuso el traslado del interno a un régimen de máxima seguridad con restricciones estrictas en sus comunicaciones. La acusación incluye asociación ilícita, robo agravado y el homicidio ocurrido en la pileta. Los peritos trabajaron sobre los casquillos encontrados en el jardín para determinar si las armas secuestradas fueron las usadas en el crimen.
El informe preliminar indicó el uso de al menos dos armas cortas de distinto calibre durante el enfrentamiento. Los proyectiles recuperados del cuerpo coinciden con una pistola 9 milímetros hallada en poder de la banda. Además de las armas, se incautaron uniformes policiales y balizas utilizados para simular operativos legales y facilitar el ingreso a los domicilios.
Peritajes, detenciones y clausura del predio
Los investigadores sospechan que la banda participó en al menos seis hechos bajo la modalidad de «falso operativo» en el último trimestre. El detenido en Olmos ya contaba con antecedentes y una condena previa, situación que se agravó al ser señalado como instigador. La causa continúa abierta mientras se analiza la información de los dispositivos electrónicos secuestrados.
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Los registros de ingresos y egresos de la Unidad 1 de Olmos están siendo revisados para identificar posibles correos humanos entre las visitas. La municipalidad clausuró la quinta por falta de habilitación para eventos comerciales. El dueño fue citado a declarar para explicar los términos del alquiler y si conocía las actividades de quienes contrataron el lugar.
El expediente judicial cuenta con más de 500 fojas de transcripciones telefónicas y testimonios de víctimas de robos previos. Los peritajes químicos sobre la ropa de los sospechosos dieron positivo para restos de pólvora en tres de los detenidos. La policía recuperó también tres motocicletas con numeración limada que se utilizaban para las fugas rápidas en la zona.
El número de detenidos totales asciende a once personas, incluyendo al jefe que operaba desde el pabellón. Los peritajes balísticos finales y el análisis de celdas telefónicas determinarán la responsabilidad individual en el homicidio. La fiscalía espera resultados sobre los uniformes secuestrados para establecer su uso en otros asaltos denunciados en Luján.
