miércoles, 21 enero, 2026
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La guerra entre Estados Unidos y Europa impacta en el precio del dólar

La sola mención de que los inversores europeos podrían deshacerse de los activos estadounidenses, que se calculan en u$s8 billones de dólares, de parte del investigador jefe del Deutsche Bank, George Saravelos, si continúa la escalada de una guerra arancelaria lanzada por los Estados Unidos en represalia por el pobre interés mostrado por los europeos de ceder la soberanía danesa de la isla de Groenlandia, produjo una serie de nervios, rumores y desmentidas.

Esto refleja plenamente la tensión que se vive entre los socios atlánticos y que se verbaliza y demuestra en el World Economic Forum de Davos en Suiza, que se realiza por estas horas.

Un análisis pone nervioso a Donald Trump, en pleno Foro de Davos

El comentario de Saravelos fue tomado en cuenta de manera inmediata por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que viene de declarar en Davos que el director ejecutivo de Deutsche Bank lo llamó para decirle que el banco no respalda uno de los informes de sus analistas que sugería que los inversores europeos podrían deshacerse de activos estadounidenses.

«Esta idea de que los europeos venderían activos estadounidenses provino de un solo analista de Deutsche Bank», dijo Bessent a los periodistas al margen de la reunión anual del Foro Económico Mundial, añadiendo que había sido amplificada por «los medios de noticias falsas».

La culpa siempre es del cartero. O del periodista. Pero, en este caso, la noticia rápidamente divulgada por redes sociales, hizo caer al valor del dólar frente al euro.

El euro ha ganado aproximadamente un 1% frente al dólar en lo que va de la semana, un movimiento que muchos analistas han vinculado a las amenazas de aranceles por Groenlandia. Además, según reportó Reuters, los bonos del Tesoro estadounidense también se han vendido, aunque los analistas bursátiles dicen que esto también es resultado de preocupaciones más amplias sobre las finanzas de Estados Unidos y caídas dramáticas de los bonos del gobierno japonés que se han extendido a los mercados globales.

Mientras tanto, según la versión del gobierno estadounidense, «el CEO de Deutsche Bank llamó para decir que el banco alemán no respalda ese informe del analista», afirmó Bessent, mostrando la preocupación por la escalada que está llevando adelante su propio jefe ante líderes europeos. 

Pero las advertencias de Saravelos fueron realizadas y, fuera de micrófono, se admite que significó una respuesta del establishment europeo a lo que «consideran una bravuconada de Donald Trump y su entorno». El investigador de la banca alemana realizó un rápido cálculo del daño que podrían producir los europeos si emitieran una respuesta financiera contundente a la guerra de aranceles lanzada por Trump contra el viejo continente.

Su nota del domingo indicaba que los países europeos poseen 8 billones de dólares en bonos y acciones estadounidenses. «En un entorno donde la estabilidad geoeconómica de la alianza occidental está siendo perturbada de forma existencial, no está claro por qué los europeos estarían tan dispuestos a desempeñar este papel«, escribió Saravelos.

Lo cierto es que si la tensión continúa en los mercados por las amenazas de mayores aranceles, trabas al comercio exterior y muerte anunciada del globalismo, afirmada por el banquero devenido secretario de comercio estadounidense, Howard Lutnick, en uno de los salones donde el multilateralismo y el globalismo son considerados sagrados, como es el Foro de Davos, Europa podría verse obligada a responder para proteger sectores sensibles y preservar su credibilidad política, mientras los mercados descuentan un escenario de mayor volatilidad.

La posibilidad de represalias, nuevas rondas de sanciones y un deterioro más profundo de las relaciones entre europeos y estadounidenses, abre un periodo en el que el comercio global podría quedar subordinado, una vez más, a la confrontación política y a la incertidumbre estratégica.

El banco alemán, clave en la carrera del presidente de Estados Unidos

Deutsche Bank fue el banco más amigo de Donald Trump en el pasado y hoy es la herramienta para advertirle sus límites.

No siempre fue un exitoso empresario. Por el contrario, Trump acumuló fracasos y cesaciones de pago de créditos por negocios que salieron mal con varias entidades bancarias de EE. UU., pero hubo un banco europeo que volvió a confiar en él y ese fue el Deutsche Bank.

Desde mucho antes de que pensara en ser presidente de los EE.UU., Trump realizaba negocios millonarios con dinero prestado de la entidad alemana con sede en Fráncfort. Desde que Trump comenzara su relación financiera con Deutsche Bank en la última década del siglo pasado, se ha estimado que la entidad europea habría puesto en manos del ahora presidente de Estados Unidos un total de 2.000 millones de dólares (unos 1.646 millones de euros).

Con ese dinero, Trump pudo financiar proyectos en el sector inmobiliario y turístico, pese a que era «radioactivo para la mayoría de los bancos», según han señalado desde el periódico estadounidense The New York Times. El periodista David Enrich, autor de Dark Towers – «Torres oscuras» (Ed. Custom House, 2020), que retrata enn un volumen la histórica relación entre Trump y el Deutsche Bank, reseña que «ha sido positiva para ambos, el banco leal y el preciado cliente».

La toma del Capitolio, hecho crucial en la historia moderna estadounidense, sucedido tras la derrota de Trump ante Joe Biden y que habría sido alentada por el magnate, según varios analistas políticos supuso el comienzo del fin de la histórica relación entre el banco germano y Trump.

En realidad, antes de la última elección presidencial, en la que Trump acabaría perdiendo ante el candidato del Partido Demócrata, la agencia Reuters también había dado cuenta de que el banco alemán quería acabar con los millonarios lazos que aún le unen al presidente saliente de Estados Unidos.

De aquellos lodos estos barros. Hoy uno de los jefes del Deutsche lanza advertencias, suelto de cuerpo y a título casi personal, acerca de todos los males financieros que le significarían a la economía estadounidense y al dólar, enfrentarse a Europa por una isla del Ártico que siempre consideraron de su pertenencia.

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