El presidente de la asociación civil de productores yerbateros del norte ACPYN, Julio Petterson, declaró que el precio del kilo de hoja verde oscila entre 230 y 280 pesos, mientras que los costos de producción requieren al menos 630 pesos. El sector atribuye la situación a la desregulación del INYM y al DNU 2370, que eliminó la facultad del organismo para fijar precios mínimos de referencia.
El sector yerbatero atraviesa un contexto de caída de rentabilidad y endeudamiento de pequeños productores, según declaraciones del presidente de la asociación civil de productores yerbateros del norte ACPYN, Julio Petterson, a la Agencia Noticias Argentinas.
Petterson señaló que el precio pagado por kilo de hoja verde puesta en secadero se ubica entre 230 y 280 pesos, mientras que los costos de producción, afectados por la inflación y las subas de combustibles, requerirían un mínimo de 630 a 640 pesos por kilo para cubrir la estructura de costos.
El dirigente sostuvo que la actividad se desarrolla a pérdida y atribuyó la situación al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 2370, que desreguló funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y eliminó la potestad del organismo para fijar precios mínimos de referencia. Petterson calificó esa norma como un certificado de defunción para los productores primarios.
Según informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y estadísticas operativas del sector, los costos de producción calculados por el INYM superan el precio que se paga en chacra, lo que genera una pérdida unitaria para el eslabón primario. A ello se suman pagos con plazos extendidos de hasta 120 días y un incremento de cheques rechazados.
Petterson indicó que la participación del productor sobre el valor del paquete en góndola se redujo al 4 por ciento, frente a niveles históricos que nunca bajaron del 9 por ciento y un piso del 8 por ciento durante la gestión de Carlos Menem. Afirmó que los únicos beneficiarios de la cadena son los grandes molinos y acopiadores, que concentran el negocio.
En tanto, las autoridades nacionales defienden el esquema de libre mercado al argumentar una baja en los precios al consumidor y un incremento en las exportaciones. La cosecha acumulada en 2026 registra una caída interanual superior al 5 por ciento, de acuerdo con los datos mencionados en la nota original.
Petterson también se refirió al mercado externo: si bien la exportación y el consumo interno muestran signos de crecimiento y márgenes de rentabilidad global, ese resultado no se traslada al precio que percibe el agricultor.
