La embajadora argentina en Nueva Zelanda, María Belén Bogado, detalló los ejes para ampliar la balanza bilateral, que actualmente es de 150 millones de dólares a favor de Argentina. El pedido de adhesión al CPTPP y la reactivación del vuelo Shanghái-Auckland-Buenos Aires son parte de la estrategia.
La relación diplomática entre Argentina y Nueva Zelanda atraviesa uno de sus momentos más dinámicos y estratégicos, según declaraciones de la embajadora argentina en ese país, María Belén Bogado. Ambos países han comenzado a tender puentes que van más allá de las tradicionales similitudes productivas.
El salto estratégico: el ingreso al CPTPP
Uno de los hitos más relevantes señalados por la diplomática es el pedido formal de adhesión de Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés). La iniciativa, formalizada a mediados de año en París por la cancillería argentina, cuenta con el respaldo de Nueva Zelanda, que actúa como país depositario del acuerdo.
Este bloque comercial agrupa a 12 países y representa el 30% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial. Para la Argentina, integrarse a este esquema significaría comerciar en condiciones de acceso preferencial con algunos de los mercados más dinámicos del planeta.
«Hoy tenemos una balanza comercial de alrededor de 150 millones de dólares a favor de Argentina. Si logramos acceder a ese mercado, nuestro comercio podría multiplicarse por cinco o por seis», remarcó Bogado.
Actualmente, Argentina exporta volumen a Nueva Zelanda en rubros alimenticios e insumos, mientras que la nación oceánica vende tecnología y productos de mayor valor agregado. El ingreso al acuerdo permitiría desatar todo el potencial de un intercambio que, según la embajadora, históricamente se ha ubicado «por debajo de su techo real».
La conexión del Sur: el puente aéreo Shanghái-Auckland-Buenos Aires
La conectividad física resulta indispensable para afianzar los lazos comerciales y culturales. En este ámbito, la reactivación del vuelo directo que une Shanghái con Auckland y Buenos Aires representa una pieza estratégica fundamental. Denominada localmente como el Southern Link (el enlace del sur), esta ruta no solo acerca a América del Sur con Oceanía, sino que sirve como corredor estratégico hacia el gigante asiático.
La ruta, que comenzó a operar a finales de 2025 con dos frecuencias semanales, duplicará su capacidad a cuatro vuelos semanales. Este incremento no solo facilitará el turismo y los viajes de negocios, sino que aumentará significativamente la capacidad de carga en bodega para el envío rápido de bienes y productos de alta calidad.
Minería, energía y la agenda de innovación agropecuaria
En materia de cooperación técnica y agroindustrial, las similitudes entre ambos países han sido tradicionalmente un puente de entendimiento. Con la cuarta misión de productores lácteos argentinos visitando los campos neozelandeses, la transferencia de conocimiento en Agritech y Agribusiness continúa firme.
Sin embargo, el abanico de negocios se está expandiendo hacia sectores energéticos y mineros:
- Petróleo y Gas: Ante el escenario internacional de reconfiguración energética, Nueva Zelanda ha vuelto a abrir refinerías y busca fuentes de suministro confiables. Argentina ha comenzado a posicionar activamente su potencial en hidrocarburos y gas natural.
- Servicios Mineros: Si bien Nueva Zelanda no posee la escala de producción minera de Australia, alberga firmas con vasta experiencia en ingeniería, software y servicios de soporte minero que buscan aliarse con los desarrollos que Argentina experimenta en la cordillera.
Nichos de mercado: del maní cordobés al Fernet
Más allá de los grandes commodities como la soja, existen nichos de mercado con un crecimiento sorpresivo. El caso del maní es emblemático: el 99% del maní que se consume en Nueva Zelanda proviene de la provincia de Córdoba.
Asimismo, la oferta exportable argentina ha comenzado a diversificarse con éxito en otros segmentos:
- Vinos con identidad: Junto al consolidado Malbec, se promueve intensamente el Torrontés, una cepa autóctona argentina que no tiene competencia local en Oceanía y que ha tenido una gran recepción por su novedad.
- Alimentos especializados: Productos como garbanzos, frutos secos e incluso alimento balanceado para mascotas están encontrando canales de distribución en el mercado neozelandés.
- Sabores con sello patrio: El crecimiento de la comunidad latina en las principales ciudades neozelandesas ha dinamizado un mercado gourmet fluido para la yerba mate, el dulce de leche y el fernet.
Un intercambio de experiencias para los jóvenes
Por último, la embajadora destacó el valor del programa Working Holiday, vigente desde 2001 y que actualmente ofrece 1.000 plazas anuales para jóvenes de entre 18 y 35 años.
Si bien el cupo de argentinos que viajan a Nueva Zelanda se agota rápidamente cada año, la embajada se encuentra realizando activamente campañas de difusión en universidades neozelandesas para incentivar a jóvenes de Oceanía a realizar prácticas laborales en campos y empresas argentinas. La meta es clara: articular la pasión por el viaje con el aprendizaje en sectores estratégicos como la industria láctea.
