Un estudio de la consultora Analytica reveló que 140.000 jóvenes debieron volver a la casa de sus padres o postergar su mudanza debido a los bajos salarios y los altos costos de alquiler. La canasta para un joven independiente subió 387,9% desde noviembre de 2023.
Buenos Aires, 25 octubre (NA) — La proporción de jóvenes de entre 18 y 29 años que residen en un hogar propio y de forma autónoma bajó al 23,3%, según un informe de la consultora económica Analytica. El estudio detalló que 140.000 jóvenes debieron volver a la casa de sus padres o postergar su mudanza ante los bajos sueldos y los altos costos de los alquileres.
Vanesa Gutiérrez tiene 27 años, estudia medicina y declaró a Noticias Argentinas: «Hasta hace unos tres años podía pagar el alquiler sin problemas y no afectaba a mi economía mensual. Estuve pagando hasta el último mes $610.000 y $250.000 de expensas en Caballito. Para poder sostenerlo me ajusté en todo. Comida, salidas y a lo último en la calidad de la comida, al punto que opté por consumir proteína vegetal antes que comer carne. Veo que hoy es imposible independizarse. Estoy en busca de trabajo y recibo ayuda de mi familia también, soy extranjera y es difícil la situación aún para mí».
Por su parte, Ludmila, de 23 años y secretaria de un consultorio odontológico en Palermo, afirmó que regresó a la casa de su madre, en Almagro, porque se le hacía imposible alquilar un monoambiente. «Cumplí el contrato y pegué la vuelta. No podía ni salir a tomar una cerveza con mis amigas porque con lo que gano no llegaba a mitad de mes. Mis viejos están separados así que volví al departamento de mi mamá para sobrevivir y de paso, hacerle compañía», dijo.
En tanto, Fernando, vecino del barrio San José de la localidad bonaerense de Morón, reconoció: «Vivo con mi madre y, a pesar de que quiero, aún no logro independizarme. Tengo dos trabajos, soy administrativo en una escuela y docente de inglés. Ambos sueldos no me alcanzan para pagarme un alquiler, apenas puedo ayudar para los servicios». En ese sentido, expresó que cuando era adolescente, sus primos más grandes vivían una realidad distinta. «Antes se ahorraba para acceder a un terreno, hoy se pide un préstamo para pagar el celular», contó.
El informe señala que la canasta calculada para un joven independiente que vive solo acumuló un incremento del 387,9% desde noviembre de 2023. El impacto es superior a la inflación general de precios y está impulsado por el rubro de «Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles», que se disparó un 637,9% en el mismo período.
Mientras que para el promedio de la sociedad el gasto en vivienda y servicios públicos representa el 13,5% de sus ingresos, para un joven independiente significa el 26,6% de su presupuesto. A este escenario se suma la falta de oportunidades en el mercado laboral formal: la tasa de desempleo entre los menores de 30 años se ubica en el 15%.
Sebastián, dueño de una inmobiliaria en Avellaneda, explicó que sus clientes «por lo general son parejas» ya que «rara vez son personas solas o con amigos porque es más difícil alquilar». Consultado sobre la caída de alquileres en la franja etaria que va desde los 18 a los 30, aclaró que, de acuerdo a su experiencia, «disminuyó, pero no mucho, al menos en estos dos años». «Lo primero que sacrifican es la modernidad de la unidad. Luego los ambientes o metros. Después ya más particular la ubicación o patios-balcón-aire/luz», completó.
Para aquellos jóvenes que logran insertarse en el mercado laboral, las condiciones distan de ser óptimas y predomina la informalidad. En la actualidad, apenas el 38,3% de los ocupados menores de 29 años cuenta con un empleo registrado, lo que marca un retroceso de 5,3 puntos porcentuales respecto de los registros de un año atrás.
El salario real de los trabajadores jóvenes con empleo registrado sufrió una caída del 9,1% desde 2023, medida bajo el parámetro de su propia canasta de bienes y servicios. Para los trabajadores independientes o cuentapropistas de este mismo segmento, la brecha de ingresos, de acuerdo con el estudio privado, es más profunda porque perciben en promedio un 51,4% menos que un asalariado formal de su misma franja etaria.
Según estadísticas del Banco Central de la Argentina recopiladas por Analytica, el 39,1% de los deudores financieros de entre 18 y 30 años arrastra algún tipo de atraso o morosidad en el cumplimiento de sus pagos. El porcentaje supera la tasa de morosidad generalizada del total del sistema financiero, que se posiciona en un 28,3%.
Estadísticas elaboradas por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA), a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, demuestran que el 37% de los adultos jóvenes de entre 25 y 35 años sigue viviendo en el hogar de sus padres. El dato consolida un universo de 2,5 millones de personas adultas que no lograron concretar su emancipación por imposibilidad económica.
