Al menos 70.000 policías y militares del operativo antiterrorista Sentinelle están desplegados en todo el país. En París, la Prefectura de Policía modificó el itinerario de la manifestación convocada por la CGT y los Chalecos Amarillos. En Orleans, Marine Le Pen lanzó su campaña presidencial y se registró una contramanifestación.
Al menos 70.000 policías están desplegados en todo el país y a ellos se han sumado los militares del operativo antiterrorista Sentinelle, que vigilarán colegios, ministerios y lugares de culto pero no participarán en la represión si hay disturbios, según informaron las autoridades.
Cambio de recorrido en París
La Prefectura de Policía de París decidió este sábado modificar el recorrido de la manifestación convocada en la capital. El nuevo itinerario transcurrirá entre la Porte d’Italie y la Porte de Vincennes, desde las 14:00 hasta las 19:00 horas, en lugar del trayecto original desde la plaza de la Bastilla hasta la Plaza de la Nación.
La portavoz de la Prefectura, Hélène Denéchère, declaró: «El prefecto ha adaptado el dispositivo a la evolución de la amenaza». Según explicó, entre los factores tenidos en cuenta «se ha tenido en cuenta el atentado terrorista, perpetrado el viernes en Trappes».
El atentado racista en Trappes, cometido por un blanco europeo y que tuvo como objetivo a personas negras y árabes, y el asesinato de un boxeador de origen africano en Ivelinnes, suburbio parisino, fueron considerados para evaluar los riesgos de la marcha.
La decisión fue validada por la justicia. Un recurso presentado por organizaciones sindicales ante el tribunal administrativo fue rechazado a las 11 de la mañana. La CGT protestó porque garantizará el trayecto con su equipo de seguridad, como históricamente lo hace, con sus corralitos de soga.
El lema de la marcha es «contra la vida cara» y el alza del costo de vida. Junto a la CGT marcharán los Chalecos Amarillos, cuya manifestación de la Bastilla a l’Opéra fue prohibida el viernes y se adhirieron a la convocatoria.
Contramanifestación en Orleans
En Orleans, la líder de Reagrupamiento Nacional (RN), Marine Le Pen, lanzó su campaña presidencial. Según sondeos citados, lidera las intenciones de voto para las elecciones presidenciales de abril con el 36 por ciento.
Una contramanifestación contra el RN se puso en marcha en esa ciudad. Miles de manifestantes recorren las calles con un itinerario circular por el centro. Al menos 11.000 personas marchan, según las autoridades. En la cabecera se leía una pancarta: «Todos unidos contra el fascismo».
Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista, presente en la contramanifestación, declaró que los participantes están «allí simplemente para recordar, de forma simbólica, que este mensaje y este partido -al contrario de lo que se suele oír- ya han sido puestos a prueba, y el resultado fue lo peor para nuestro país». Añadió: «Dado que es el partido que hoy amenaza con ganar el año que viene, es útil que estemos aquí para recordar todo esto». También sostuvo que «nadie les prohíbe celebrar su congreso» y que «no vamos a intentar un golpe de fuerza contra el congreso del RN».
La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, afirmó: «No hay peor enemigo para los trabajadores y trabajadoras que la extrema derecha. Esta defiende los intereses de los poderosos». Y agregó: «Para nosotros, como organización sindical, la Reagrupación Nacional nunca será un partido como los demás. Es un partido peligroso para nuestra democracia y nuestra República. Es un partido racista, antisemita y sexista».
Dispositivo de seguridad y tensiones
El primer ministro, Sébastien Lecornu, activó una célula interministerial de crisis. Durante una visita a Limoges el viernes, Lecornu afirmó que «la amenaza que representa la ultraizquierda sigue siendo elevada». También mencionó la necesidad de «mantener la vigilancia frente a la delincuencia, ya que aprovecha estos disturbios para generar mayor confusión y sacar provecho robando».
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, visitó la Escuela Nacional de Policía de París-Vincennes y expresó su apoyo a las fuerzas del orden antes de su despliegue: «Debemos ser sumamente reactivos. Tendremos que ser extremadamente móviles. Cuentan con el apoyo de los superiores y también del ministro. Yo los respaldo. Sé quiénes son y sé a qué violencia se enfrentan. Sé que actúan dentro de un marco legal y que todo lo que hacen es proporcionado. Sé que todo saldrá bien». Ante los agentes advirtió sobre «grupos heterogéneos que intentarán provocar incidentes».
En Lyon, las fuerzas del orden emplearon gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de personas en un contexto de manifestaciones prohibidas en varios sectores de la ciudad. Varias ciudades autorizaron manifestaciones para la jornada: Lille, Estrasburgo, Mulhouse, Grenoble, Marsella, Toulouse, Amiens y París.
Los museos del Louvre, Picasso, Orsay y la feria de arte Basel en París cerraron preventivamente. Comerciantes de distintas ciudades protegieron sus fachadas, mientras que otros decidieron permanecer abiertos. «Son sábados de gran actividad. Cerrar equivale a bajar los brazos», señaló Élodie Tonon, gerente de una tienda en Toulouse.
