La escritora presenta ‘Bajo el cielo infernal’, nueva entrega de la saga de Petra Delicado, y reflexiona sobre los juicios públicos, el secreto de confesión y el duelo.
La escritora Alicia Giménez Bartlett presentó Bajo el cielo infernal, la nueva novela de la saga protagonizada por la detective Petra Delicado. En una entrevista con el medio El Español, la autora abordó diversos temas vinculados a la trama y a su visión sobre la sociedad actual.
Consultada sobre los juicios públicos, Giménez Bartlett afirmó: «Cuando condenamos a alguien, lo hacemos con todas las de la ley, aunque todavía no haya sido juzgado». Y agregó: «Nos ponemos enseguida en un polo o en otro».
La novela sitúa parte de la trama en el barrio de La Mina, en Barcelona. Sobre ese entorno, la escritora sostuvo: «No es un lugar de perdición, sino de gente pobre. Hay una zona muy concreta donde se concentran la delincuencia y la droga, pero no define a todo el barrio».
El entorno eclesiástico planteó otro eje narrativo: el secreto de confesión. La autora describió un escenario que considera inquietante: un juez que sabe que un sacerdote conoce al asesino, pero no puede forzarlo a hablar. «El juez no puede imputarlo, no puede forzarlo, no puede hacer nada», explicó. Y añadió: «Si ese sacerdote, por alguna razón, cuelga los hábitos y se convierte en un ciudadano normal, el secreto de confesión sigue asistiéndole».
Sobre dónde trazar la frontera entre la lealtad institucional y la obligación de hablar, respondió: «Depende de la conciencia de cada uno y del riesgo que quiera asumir».
En esta entrega, Petra Delicado enfrenta la muerte de su marido. La autora eligió mostrar el duelo desde la rabia. «La ira es una de las etapas típicas del duelo», explicó. «Viene de pensar en la injusticia que supone que haya muerto la persona a la que querías».
Giménez Bartlett también habló desde su experiencia: «Soy muy autocontrolada y, además, tengo un personaje al que le mando todo lo que puedo sentir yo». Y agregó: «Todas las iras, todos los cabreos se los ha llevado Petra».
Respecto de la expectativa social sobre la demostración del dolor, afirmó: «La gente se cansa de ver tu dolor si lo expresas continuamente en público». Y ejemplificó: «Llega un momento en que piensa: ‘Esta señora lleva ya cuatro años… ¿Hasta cuándo?'».
Sobre el personaje de Petra Delicado, la escritora observó: «Veo amigas mías de cuarenta años que están preocupadas cuando trabajan porque han dejado a sus niños en la guardería y piensan que no son buenas madres». Y continuó: «Y, cuando están con los niños en casa, piensan: ‘Estoy perdiendo oportunidades en mi trabajo’. Es una culpabilidad continua».
En cuanto al humor en la novela negra, Giménez Bartlett señaló que no es un recurso menor. «Ahora hay mucha casquería, mucha tortura de víctimas y mucha sangre», advirtió.
Sobre la continuidad de la saga, afirmó: «Soy bastante autocrítica». Y agregó: «Confío en que llegue el momento de decir: ‘Mira, Alicia, ya estás empezando a repetirte. Vamos a dejarlo'».
Finalmente, anticipó el desenlace que tiene pensado para su detective: Petra entrará en un convento. «Por sus muchos pecados», explicó con ironía. Solo pide que la orden permita, de vez en cuando, un poco de whisky.
Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.
