El fundador de Toms anunció en 2023 una inversión de u$s100 millones para financiar estudios, apoyar cambios regulatorios y respaldar tratamientos con sustancias psicodélicas. La cifra equivale a cerca de una cuarta parte de su patrimonio.
Blake Mycoskie, fundador de la marca de calzado Toms, anunció en 2023 que destinará 100 millones de dólares a lo largo de los años siguientes para financiar investigaciones sobre sustancias psicodélicas, apoyar cambios regulatorios y respaldar iniciativas vinculadas con tratamientos de salud mental. Según estimaciones difundidas entonces, la cifra equivale a cerca de una cuarta parte de su patrimonio.
Donaciones a instituciones científicas
Entre los aportes anunciados figuran 3,5 millones de dólares para la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos (MAPS), 2 millones para el Centro de Investigación sobre Psicodélicos y Conciencia de la Universidad Johns Hopkins y 5 millones para el Centro para la Ciencia de los Psicodélicos de la Universidad de California en Berkeley. También destinó 1 millón de dólares a una campaña relacionada con la legalización del uso terapéutico de determinadas sustancias en Colorado.
El anuncio se produjo en un momento en que la investigación psicodélica vuelve a ganar espacio en universidades, empresas biotecnológicas y organizaciones filantrópicas. Sustancias como la psilocibina, presente en ciertos hongos, y la MDMA son objeto de estudios sobre posibles aplicaciones terapéuticas en cuadros como la depresión resistente y el trastorno de estrés postraumático.
Trayectoria empresarial
Toms nació en 2006 y se hizo conocida por su modelo de negocio: por cada par de zapatos vendido, la compañía prometía donar otro. En 2014, Bain Capital adquirió una participación del 50% de la empresa, en una operación que valoró a la compañía en unos 625 millones de dólares. Mycoskie dejó la empresa en 2019, año en que el negocio atravesó dificultades financieras y pasó a manos de sus acreedores.
El interés comercial en el sector psicodélico ya se tradujo en acuerdos de gran escala. En agosto de 2025, la startup Gilgamesh cerró un acuerdo con AbbVie por un compuesto experimental basado en DMT, una sustancia psicodélica. La operación, valuada en hasta 1.200 millones de dólares según sus términos anunciados, mostró que la industria farmacéutica está dispuesta a pagar por desarrollos prometedores.
Preparación e integración psicológica
Mycoskie sostuvo que su experiencia personal lo llevó a prestar atención al trabajo previo y posterior a la administración de una sustancia psicodélica. Relató que una experiencia con San Pedro, un cactus que contiene mescalina, se desarrolló con acompañamiento terapéutico y que después atravesó meses de terapia y meditación. Afirmó que ese proceso fue decisivo para su recuperación y que los psicodélicos, por sí solos, no explican la mejoría. También contó que en 2024 sufrió una crisis de salud mental que incluyó pensamientos suicidas.
El desafío científico sigue abierto. Que una sustancia muestre resultados alentadores en un ensayo no significa que esté lista para su uso generalizado. Los investigadores deben estudiar su eficacia, los posibles efectos adversos, la duración de los beneficios y las condiciones en las que puede administrarse. También hacen falta profesionales preparados para acompañar a los pacientes.
