El 20 de noviembre de 1980, una perforación petrolera de Texaco atravesó una mina de sal bajo el lago Peigneur, en Luisiana. El agua se drenó en horas, arrastrando barcazas y embarcaciones, y el canal Delcambre invirtió su corriente. La causa exacta nunca se estableció.
El 20 de noviembre de 1980, una plataforma contratada por la compañía Texaco comenzó a perforar en busca de petróleo en el lago Peigneur, en Luisiana. El lago tenía 1.300 acres y unos 10 pies de profundidad. La broca atravesó el techo de una mina de sal submarina y el agua comenzó a escurrirse por un agujero de 35 centímetros de diámetro.
En cuestión de minutos, el remolino resultante arrastró la plataforma, que tenía una torre de 45 metros de alto, 11 barcazas, un remolcador y varios camiones. También dañó invernaderos y parte de la isla Jefferson. Unos 50 obreros que trabajaban en la mina de la Diamond Crystal Salt Company, ubicada bajo el agua y explotada desde 1919, lograron escapar por un ascensor que los llevó a la superficie.
El vacío generado en el lago hizo que el agua salada fluyera en dirección contraria para llenar las galerías colapsadas. El canal Delcambre, que llevaba el desbordamiento del Peigneur hacia el Golfo, invirtió su corriente y cayó en picado hacia atrás, descendiendo por una caída que, durante dos días, formó una cascada de 45 metros.
Finalmente, el agua que llegaba por el canal Delcambre volvió a llenar el lago, que pasó de tener 10 pies a 100 pies de profundidad y agua salada en lugar de dulce. Con los años apareció un nuevo ecosistema adaptado al agua salada.
¿Un error de cálculo?
Según recordó la agencia UPI, poco después del incidente, la Diamond Crystal Salt Company presentó una demanda contra Texaco, acusándola de haber provocado el enorme cráter por un supuesto error de cálculo sobre el lugar de perforación.
Charles Grote, director del Servicio Geológico de Luisiana, había dicho que la plataforma probablemente «no se instaló donde se suponía que debía estar».
La petrolera respondió que la minera sabía de la ubicación exacta desde diciembre de 1979 y no había presentado ninguna objeción a la tarea.
Texaco pagó una indemnización de 32 millones de dólares y otros 12,8 millones para recuperar los jardines botánicos que había dañado el remolino. La mina cerró unos años después y la causa exacta del incidente nunca fue establecida.
En la isla Jefferson, ahora, pueden verse los Jardines Rip Van Winkle. Es un lugar donde abundan los cipreses, las garzas y los pelícanos de pico grueso. Es una de las cinco islas del delta de Luisiana que, con una altura de entre 10 y 30 metros sobre el nivel del mar, se asientan sobre enormes e inamovibles columnas de sal.
Los Jardines Rip Van Winkle albergan garzas y pelícanos de pico grueso que han hecho de la isla su hogar. El período de anidación y cría abarca de marzo a junio o julio, dependiendo del clima. El Café Jefferson ofrece almuerzos y vistas del lago Peigneur y los jardines.
