Higidia Pérez de Paredes, de 99 años, participó de los festejos por el 110° aniversario de Ingeniero Jacobacci, Río Negro. La mujer nació el 23 de febrero de 1927, la misma fecha que Mirtha Legrand, y su entrevista con un medio local se viralizó en redes sociales.
Higidia Pérez de Paredes, de 99 años, se convirtió en una de las protagonistas de los festejos por el 110° aniversario de Ingeniero Jacobacci, en Río Negro. La mujer asistió como una ciudadana más de la localidad, pero con la particularidad de ser una de las pocas personas que logró ver casi por completo su transformación.
Higidia nació el 23 de febrero de 1927, exactamente el mismo día que Mirtha Legrand. Su pueblo se fundó tan solo 11 años antes, el 14 de septiembre de 1916. Al ser entrevistada por el medio local Canal 10, los periodistas quedaron sorprendidos con su integridad, su forma de hablar y el curioso dato que compartía con la famosa conductora de televisión. Al viralizarse su entrevista, comenzó a ser llamada la Mirtha Legrand de Río Negro.
En reconocimiento a su vida, Higidia fue homenajeada durante el aniversario de Ingeniero Jacobacci por autoridades provinciales y municipales. Según reveló, su historia siempre estuvo muy ligada al campo. “Crié a todos mis hijos en el campo, muy feliz con mi marido”, expresó la mujer. En total, tuvo ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro varones, quienes dieron paso a otras generaciones, poblando poco a poco su comunidad.
Actualmente, tiene 32 nietos, 63 bisnietos, 30 tataranietos y un chozno de apenas un año. De esta manera, son más de 130 los descendientes que conforman una familia cuya historia se extiende ya a seis generaciones si se cuenta a Higidia.
Sus hijos crecieron en Ingeniero Jacobacci y asistieron a la Escuela N.º 17, mientras la localidad atravesaba algunas de las transformaciones que terminarían por darle su identidad actual. La mujer no solo conserva recuerdos de su familia, sino también de cómo era vivir en la ciudad varias décadas atrás. Al remontarse a su juventud, destacó el gran protagonismo que tenía el tren por aquel entonces. “Era todo ferrocarril”, sintetizó al describir los trabajos que existían, todos vinculados a este transporte.
También recordó que al principio toda su familia contaba con un único médico, que era el mismo para todos los habitantes del poblado, el doctor Rogelio Cortizo, cuyo nombre lleva actualmente el hospital local.
