La medida incluye bebidas alcohólicas, productos lácteos y motocicletas, y entró en vigor a la medianoche del martes. Profundiza la disputa comercial entre ambos países.
WASHINGTON (AP) — Estados Unidos prohibió la importación de productos canadienses por un valor cercano a los 1.000 millones de dólares, entre ellos bebidas alcohólicas, productos lácteos y motocicletas. La medida entró en vigor a la medianoche del lunes al martes, hora del Este.
La prohibición representa una fracción del comercio bilateral anual entre ambos países, que asciende a 880.000 millones de dólares. No obstante, profundiza la disputa comercial del segundo mandato del presidente Donald Trump con un socio tradicional.
Patrick Childress, abogado especializado en comercio y exfuncionario comercial estadounidense, afirmó que la prohibición «ciertamente no hará nada para ayudar a las tensiones comerciales» entre ambos países.
La disputa se remonta al verano, cuando Trump invocó una ley de la Gran Depresión para imponer aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en importaciones canadienses, alegando discriminación contra productores estadounidenses de lácteos, automóviles y bebidas alcohólicas. Canadá respondió con aranceles del 15%, 25% o 50%, equiparando el valor de las importaciones estadounidenses afectadas.
Como represalia por esa respuesta, Trump decidió prohibir una lista de productos canadienses.
Jacob Jensen, director de política comercial del centro de estudios American Action Forum, calculó que la prohibición abarca 967 millones de dólares en importaciones canadienses, según cifras de 2025. De ese total, el 87% corresponde a bebidas alcohólicas. La selección de estos productos se produjo después de que algunas provincias canadienses retiraran el alcohol estadounidense de sus tiendas.
También se incluyen algunos lácteos, como el suero de leche. Ambos países mantienen desde hace años diferencias por los intentos canadienses de proteger su industria láctea mediante aranceles elevados una vez superada una cuota de importación.
La prohibición alcanza además motocicletas. Bombardier Recreational Products (BRP), con sede en Quebec, confirmó que sus motocicletas de tres ruedas Can-Am Spyder y Canyon «quedarán excluidas de la importación a Estados Unidos». La empresa indicó que el impacto probablemente se sienta el próximo año, ya que completó la mayor parte de la producción y envíos de la temporada actual.
Jensen señaló que la medida «marca otra escalada en la guerra comercial que puede derivar en más represalias del lado canadiense». Previó que los exportadores canadienses y los importadores estadounidenses afectados buscarán que los funcionarios comerciales de ambos países alcancen una «resolución de todo este calvario».
El estancamiento pone en riesgo los esfuerzos por renovar el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá. Ese pacto, firmado durante el primer mandato de Trump, permitió que la mayoría de los bienes cruzaran las fronteras norteamericanas sin aranceles.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha anunciado una serie de aranceles que han generado incertidumbre sobre el comercio regional. La mayor parte de esas medidas se dirigieron a Canadá. El mandatario ha expresado su intención de trasladar la manufactura canadiense a Estados Unidos y ha sugerido que Canadá se convierta en el estado número 51.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, asumió el año pasado con la promesa de responder a Trump. Además de tomar represalias arancelarias —China es el único otro país que lo ha hecho—, Carney busca reducir la dependencia canadiense de Estados Unidos, que el año pasado representó más del 70% de las exportaciones de Canadá.
«Ahora hay un precio que pagar por el acceso al mercado de Estados Unidos», declaró Carney a principios de este mes. El primer ministro quiere duplicar el comercio con países distintos a Estados Unidos en la próxima década.
Carney ha manifestado interés en que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. La semana pasada afirmó que las negociaciones comerciales con India avanzan «bien» y que ambos países aspiran a concluirlas para la cumbre del G20 a mediados de diciembre.
A principios de este año, Canadá cerró un acuerdo con China para permitir la entrada de un número limitado de vehículos eléctricos chinos con aranceles reducidos, a cambio de que China bajara los aranceles sobre la canola canadiense.
Gabriel Brunet, portavoz del ministro de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, declaró: «Tomamos nota de la entrada en vigor de las medidas comerciales anunciadas previamente por el gobierno». Agregó que la prioridad es «proteger y apoyar a los trabajadores, agricultores, familias y empresas canadienses frente a estas acciones injustificadas» y que la estrategia se centra en «fortalecer el país en casa, diversificar nuestras alianzas en el exterior y construir una Canadá fuerte para todos los canadienses».
Trump expresó confianza en que Canadá cederá. «Van a venir y van a decir: ‘Señor, lo sentimos'», dijo a los periodistas el lunes. «Han tratado a Estados Unidos muy, muy mal. Creo que se llegará a un acuerdo, pero va a ser justo».
Childress consideró que el enfrentamiento probablemente continúe durante meses. Hasta ahora, las prohibiciones y aranceles «probablemente no causarán suficiente agitación económica como para obligar a cualquiera de las partes a volver a la mesa de negociación», sostuvo.
