El presidente de Brasil, Lula da Silva, firmó un decreto que prohíbe las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país. La medida, de carácter provisional, entra en vigor el 6 de octubre y debe ser ratificada por el Congreso. Los clubes de fútbol manifestaron su oposición por la pérdida de ingresos publicitarios.
A nueve días de las elecciones presidenciales en Brasil, el presidente Lula da Silva firmó un decreto que prohíbe las apuestas deportivas y el funcionamiento de casinos en línea en todo el territorio nacional. La medida es provisional y debe ser ratificada por el Congreso. A partir del 6 de octubre, las plataformas digitales de apuestas, conocidas como ‘bets’, deberán cerrar sus operaciones.
En un acto en Sao Paulo, acompañado por integrantes de su gabinete, Lula declaró: «Es una medida necesaria, dura y drástica. Esto es como el cáncer: o extirpamos el tumor o nos matará». El ministro de Economía, Dario Durigan, explicó en conferencia de prensa que con esta disposición «no habrá ningún sitio, ninguna aplicación ni ningún patrocinio legal de apuestas» en el país.
Durigan informó que los apostadores podrán retirar de manera voluntaria los saldos disponibles hasta las 23:59 del 5 de octubre. Entre el 7 y el 8 de octubre, las empresas deberán informar a las instituciones financieras los valores correspondientes a cada cliente, y los bancos realizarán las devoluciones entre el 9 y el 14 de octubre.
Lula también criticó a las empresas de apuestas por generar endeudamiento y ludopatía en las familias.
Reacciones de los clubes de fútbol
Los principales clubes de fútbol de Brasil manifestaron su oposición a la medida debido a la pérdida de ingresos por publicidad de estas plataformas digitales, que fueron permitidas en 2018 pero estuvieron sin reglamentación hasta 2023. Flamengo, campeón vigente de la Copa Libertadores, lideró las protestas y argumentó que perderá 80 millones de dólares en ingresos. «No se puede crear una norma, conseguir que las empresas e instituciones se comprometan basándose en ella y, de la noche a la mañana, cambiar todo el marco regulatorio», declaró la entidad carioca horas antes de que se concretara la medida. Trece de los 20 equipos de Primera División tienen a casas de apuestas como principales patrocinadores.
El decreto prohíbe nuevos contratos de publicidad, propaganda y patrocinio relacionados con las apuestas desde su publicación, mientras que los acuerdos vigentes podrán mantenerse hasta el 5 de octubre. También establece el bloqueo de transferencias bancarias hacia empresas identificadas con actividades vinculadas a las apuestas.
Según la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda, el mercado brasileño de apuestas movió 410.850 millones de reales (unos 79.023 millones de dólares) en el primer semestre de 2026.
Flavio Bolsonaro, principal candidato de la oposición para los comicios del 4 de octubre, calificó la medida como «electoralista».
Patrocinios y figuras del fútbol
Varias figuras del fútbol brasileño como Neymar (actualmente en el Santos) y Vinicius Junior (del Real Madrid) son la cara visible de publicidades de marcas de apuestas deportivas. Además, la casa de apuestas Betano patrocina el Brasileirão y la Copa de Brasil. La Confederación Brasileña de Fútbol recibe unos 14 millones de dólares anuales por la aparición de la marca en el nombre de las competiciones.
Lula hizo de la prohibición de las ‘bets’ un tema central de su campaña de reelección. Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el martes pasado, afirmó que las plataformas convierten el «vicio de lucro».
Junto con la medida provisional, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley que propone convertir en delito la explotación y operación de apuestas de cuota fija, con penas de 4 a 6 años de prisión y multa, además de sanciones de 2 a 4 años para actividades como publicidad, captación de apostadores y determinadas operaciones financieras vinculadas al sector.
