El maestro espiritual Dokushō Villalba visitará Argentina en octubre para dictar talleres sobre meditación y atención plena. En diálogo con LA NACION, analizó el impacto de la tecnología en la conciencia humana, el dolor existencial y la crisis de salud mental.
El maestro zen Dokushō Villalba, de 69 años, visitará Argentina en octubre para ofrecer talleres en Buenos Aires y Córdoba, organizados por la Escuela de Meditación Pali, la Fundación Columbia, la cátedra de Psiquiatría de la FCM-UNLP y Espacio Mindfulness Corazón. Villalba es el primer maestro sōtō zen español, discípulo de Taisen Deshimaru, y fundador del templo Luz Serena y la Comunidad Budista Sōtō Zen en España.
En una entrevista con LA NACION, Villalba se refirió al impacto del mundo digital en la atención humana. «Se está produciendo una desconexión del mundo real, de la persona real, del cuerpo real, en pos de un secuestro de la atención y de la conciencia», afirmó. Según el maestro, detrás de este fenómeno hay una intención de control y explotación: «Vivimos en la economía de la atención. Lo que enriquece a los grandes oligopolios ya no son solamente las materias primas o los productos financieros: es la atención de los seres humanos».
Villalba sostuvo que la pérdida de soberanía atencional tiene consecuencias en la capacidad de comprender procesos complejos. Mencionó los resultados de las pruebas PISA, que muestran una disminución de la capacidad de lectura, concentración y reflexión en buena parte del mundo desarrollado. «Cuando esos jóvenes sean adultos y tengan responsabilidades sociales, pueden encontrarse con dificultades para adquirir un conocimiento profundo de la realidad», advirtió.
El maestro también se refirió a la crisis de salud mental y su relación con el estilo de vida actual. «Hay una crisis de salud mental y hay un estilo de vida basado en la autoexplotación. Todo eso produce un agotamiento del sistema nervioso que después repercute en trastornos del sueño, trastornos anímicos y otros problemas», explicó. En este sentido, afirmó que «el estrés es inherente al capitalismo» porque el sistema «te ordeña los deseos» y convierte a las personas en seres deseantes atrapados en un ciclo de consumo y producción.
Consultado sobre la diferencia entre dolor y sufrimiento, Villalba señaló: «El dolor es una experiencia que tiene un comienzo y un final. El sufrimiento es la rumiación mental de un dolor que hemos experimentado en el pasado». Añadió que la práctica de la meditación permite desarrollar una mayor resistencia al dolor, citando un experimento realizado en Londres con meditadores de larga trayectoria.
Respecto del mindfulness, Villalba diferenció las prácticas basadas en la tradición budista de otras que se han popularizado. «El que nosotros enseñamos concibe la atención plena como una herramienta de despertar, de toma de conciencia de uno mismo», dijo. Y agregó que la conciencia de sí es la fuente de toda transformación: «Cuando uno se da cuenta de cuál es ese engranaje empieza a tener la capacidad de decir: ‘Yo no quiero esto, quiero tomar otra dirección'».
Villalba también se refirió a la industria del bienestar que convierte estas prácticas en mercancía. «Yo trabajo sin esperar grandes resultados. No pienso que de pronto toda la humanidad se vaya a despertar», afirmó. Sobre su método, explicó: «Yo enseño a pescar; no doy peces. Para pescar hace falta una metodología y yo proveo esa metodología».
En cuanto al uso de la tecnología, Villalba sostuvo que no se trata de vivir fuera de ella. «Estamos dentro de Matrix. No podemos vivir completamente fuera de este mundo. Se trata de recuperar algo de nuestra libertad», indicó. Y concluyó con una reflexión sobre el tiempo: «Cada instante es precioso. El tiempo es el único recurso que no podemos recuperar ni reciclar».
