La Auditoría General de la Nación confirmó que el Banco Central remitió la documentación solicitada sobre las transferencias de oro, luego de más de un año de demora. El organismo evalúa ahora si la operación cumplió con los procedimientos requeridos.
La Auditoría General de la Nación (AGN) recibió del Banco Central (BCRA) la información solicitada sobre el envío de oro de las reservas al exterior, con más de un año de demora, según una carta firmada por el titular de la AGN, Juan Manuel Olmos, a la que tuvo acceso Ámbito.
En la misiva, Olmos señaló: «La información remitida por el BCRA se encuentra aún en proceso de análisis por la demora -más de un año- incurrida por la autoridad monetaria en dar acceso a la misma».
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, había declarado ante el Congreso que la operación estaba auditada y no tenía objeciones. La AGN confirmó que aprobó los estados contables del BCRA de 2023 y 2024, ratificando una de las afirmaciones de Bausili. Queda pendiente determinar si el envío del oro se realizó conforme a los procedimientos requeridos.
Según la reconstrucción de Ámbito, la AGN solicitó información tras registrar cuatro transferencias (18/06/24, 02/07/24, 31/07/24 y 13/08/24), cada una con 250 lingotes. El BCRA no negó explícitamente el acceso, pero impuso condiciones que dificultaron la auditoría.
El BCRA argumentó confidencialidad y secreto para no entregar actas, dictámenes y otras actuaciones. Propuso que los auditores accedieran a la información desde sus computadoras sin posibilidad de fotografiar, copiar o tomar notas. La AGN sostuvo que «la única propuesta que el Banco Central le hizo a la AGN fue ir a ver lo que se necesita desde sus computadoras sin la posibilidad de fotografiar, ni de hacer las copias necesarias ni de tomar nota. Solo se podía retener con la memoria. Eso hace que técnicamente hacer la auditoría sea imposible en los hechos».
En septiembre, Bausili respondió a la Nota N°1053 que «la información solicitada posee carácter secreto», se encuentra en expedientes reservados y que el BCRA debe «asegurar el control sobre el acceso a la información sensible, su custodia y evitar su reproducción – por cualquier medio -, y posterior circulación en entornos no controlados por este BCRA».
La AGN concluyó que «de la lectura armónica de ambas consideraciones, surge que la información solamente se encuentra disponible para su lectura, por lo que solamente podría ser de consideración la mera observación por parte de la AGN, no constituyendo ello un medio hábil y suficiente para respaldar técnicamente, y permitir su consideración como tal, de la evidencia».
Posteriormente, el BCRA afirmó que «los informes del servicio jurídico del BCRA, respecto de cada contrato, no se han tenido que elaborar ya que, como se informara anteriormente, no hay contratos».
La AGN recordó que en auditorías anteriores no se opuso a «practicar in situ la verificación», aunque aclaró que esas verificaciones se aplicaron en auditorías financieras y no de gestión. En 2024, la AGN aprobó el informe «Procedimientos empleados por el BCRA para la administración de reservas internacionales», que auditó la totalidad de las reservas y en el que se brindó toda la información requerida.
