Una psicóloga argentina relata cómo fue su primera migración a Australia, el regreso a su país y la decisión final de establecerse nuevamente en Sídney con su familia.
Milagros Dotras, psicóloga oriunda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, emigró a Australia en 2013 junto a su entonces novio. Tras cinco años en Sídney, regresaron a Argentina con su primer hijo, pero en 2024 decidieron volver a instalarse en el país oceánico, ahora con tres hijos.
En diálogo con El Tribuno Nacional, Dotras relató que su partida inicial estuvo motivada por el deseo de su pareja de estudiar en el extranjero. «Las ganas de vivir esa aventura pudieron más», afirmó.
Primera etapa en Sídney
La pareja se instaló en Potts Point, cerca del centro de Sídney. Dotras destacó la calidad de vida que encontraron: «Australia nos dio una calidad de vida extraordinaria, especialmente en términos de seguridad, estabilidad y contacto con la naturaleza». Señaló que es habitual ver bicicletas o monopatines estacionados en la vía pública sin que sean robados, y que el único «miedo» es que algún animal se introduzca en las viviendas.
Durante esa primera estadía, ambos trabajaron en empleos no profesionales. Él consiguió luego un puesto patrocinado por una empresa, y ella comenzó a estudiar. El plan inicial de un año se extendió a cinco.
Regreso a Argentina
Cuando nació su primer hijo, la pareja decidió volver. «Sentíamos que queríamos estar cerca de nuestras familias, extrañábamos el país y la cultura», explicó Dotras. Sin embargo, el regreso implicó un choque cultural inverso. «La realidad es que, durante los años que uno está afuera, uno cambia y se transforma, pero quienes se quedan también siguen con sus propias vidas», reflexionó.
En Argentina, la familia se instaló en un barrio cerrado y tuvieron dos hijas más. Dotras volvió a ejercer su profesión, pero la idea de regresar a Australia persistió. «Extrañábamos la naturaleza, la playa, la estabilidad económica», indicó.
Segunda migración en 2024
Ante una oportunidad laboral de su esposo, la familia decidió emigrar nuevamente en 2024. «Fue mucho más difícil, especialmente para los abuelos, vernos ir nuevamente con sus nietos era muy doloroso», afirmó Dotras. Se instalaron en Seaforth, al norte de Sídney.
Dotras señaló que, en esta segunda etapa, pudieron disfrutar más de la cultura al aire libre y adquirieron un tráiler para viajar. También destacó que sus hijos pueden ir caminando solos a la escuela, algo que les recuerda su propia infancia en una ciudad del interior bonaerense.
Desafíos profesionales
Dotras explicó que su título de psicóloga argentino no tiene equivalencia directa en Australia. «El proceso para poder ejercer como psicóloga implica años de estudio y una inversión importante», detalló. Actualmente trabaja en una ONG acompañando a adultos con discapacidad en procesos de inserción laboral y desarrollo de habilidades sociales. Además, atiende pacientes de forma remota y brinda orientación a padres.
Vida en familia y adaptación cultural
La vivienda de la familia está rodeada de reservas naturales, donde es común ver animales como comadrejas, bandicoots, conejos, pavos de monte y kookaburras. Dotras mencionó que incluso han visto una equidna cruzando la calle mientras los autos esperaban.
Uno de los mayores desafíos fue la adaptación de sus hijos. «Pasaron de no hablar el idioma a ser bilingües, de no conocer a nadie a hacerse querer en su colegio», contó. También reconoció que las relaciones sociales en Australia son diferentes: «Los encuentros son más cortos y cuesta más llegar a esas conversaciones profundas o a la intimidad cotidiana que tenemos los argentinos».
Dotras sostuvo que la experiencia migratoria fortaleció a la familia. «Esta experiencia también nos fortaleció como familia y como pareja», afirmó. «Aprendí muchísimo como madre… Me mostraron resiliencia, esfuerzo y perseverancia», agregó.
La psicóloga concluyó: «Hoy puedo decir que esta experiencia nos hizo crecer muchísimo y también nos hizo y hace muy felices. La vida es una sola, así que más vale vivirla».
