El mapa de cobertura de vacunación del Ministerio de Salud de la Nación muestra que ninguna vacuna alcanza la meta del 95% en ningún grupo de edad. Se registran brotes de hepatitis A, tos convulsa, tuberculosis y gripe en el país.
El Ministerio de Salud de la Nación publicó en línea el Mapa de Cobertura y Distribución de Vacunas, que permite observar en tiempo real los niveles de inmunización por jurisdicción. Según los datos relevados, ninguna vacuna en ningún grupo de edad alcanza la meta de cobertura del 95% necesaria para garantizar la inmunidad de rebaño. Esa situación se asocia con la aparición de brotes de enfermedades como hepatitis A, tos convulsa, tuberculosis y gripe.
Alejandra Gaiano, médica infectóloga pediatra y prosecretaria del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), afirmó: “En la Argentina no hay una sola vacuna en ningún grupo de edad que llegue a la meta de cobertura del 95% para garantizar la inmunidad de rebaño. Con menos de eso, se puede generar un brote, que es lo que pasa ahora con la hepatitis A”. Al término de agosto de este año, la cobertura de hepatitis A se sitúa en el 49,4% en promedio en todo el país; en la Ciudad de Buenos Aires, es del 29%.
Analía Ureña, médica infectóloga y directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles (Cepycet) de la Universidad Isalud, señaló que la situación no solo afecta a los niños: “También existen adultos considerados grupos de riesgo que tienen recomendación de vacuna contra la hepatitis A y no siempre se la aplican”.
Además de los brotes de hepatitis A, Gaiano indicó que continúa el brote de tos convulsa (coqueluche o pertussis), que entre 2025 y lo que va de este año produjo 14 muertes en bebés y niños menores de 2 años. También se registran brotes de influenza (gripe) y de tuberculosis. En cuanto a la polio, la cobertura de la primera dosis es del 50,5% a nivel nacional. Gaiano explicó: “Muchos jamás vieron un brote de polio porque gracias a la vacunación ha sido eliminada de nuestro país y de América Latina, pero no erradicada”.
Respecto del sarampión, Gaiano sostuvo: “Con mucho trabajo continuamos sosteniendo la eliminación de sarampión en la Argentina. Pero es el virus más contagioso de la historia de la humanidad, con alta mortalidad entre menores de 1 año y secuelas graves. Existe riesgo de que reaparezca”. La vacuna triple viral –que protege contra sarampión, paperas y rubéola– tuvo una cobertura del 83,9% a nivel país el año pasado y este año alcanza un 51,5% promedio. Ninguna jurisdicción supera el 63,8%, registrado en Jujuy. La cobertura más baja se da en la Ciudad de Buenos Aires, donde la única vacuna “en verde” es la que se aplica a embarazadas contra el virus sincicial respiratorio (VSR).
Ureña explicó las diferencias entre distritos: “En CABA, como Córdoba o Rosario, grandes urbanizaciones, es más difícil alcanzar altas coberturas. Donde existe gran cantidad de población la vacunación no ocurre de la misma forma que en localidades más pequeñas, donde se va casa por casa, a las escuelas, en terreno. En ciudades grandes se espera que la población acuda y esto no siempre es tan sencillo. Hay una importante población en CABA que vive en zonas vulnerables. Las dificultades de acceso explican en buena medida las bajas coberturas de la vacunación”.
El brote de influenza es severo. La vacuna antigripal está indicada para embarazadas en cualquier trimestre y para niños desde los 6 meses hasta los 2 años, pero el mapa del Ministerio de Salud no la incluye. Según informaron desde la cartera sanitaria a LA NACION, “forma parte del Calendario Nacional de Vacunación, pero es estacional, por eso no está incluida en el mapa”. El brote suma casi 800.000 casos; los menores de 10 años representan casi la mitad de ellos y los menores de 2 años, el 35%.
Gaiano recordó que las embarazadas deben recibir tres vacunas: contra el VSR, la triple bacteriana acelular (DPTa) y contra la influenza. “No hace falta orden médica, ni turno. Si se la vacuna contra una, pero no contra las otras, entonces hay alguna falla: o el obstetra no lo recomendó con énfasis, algo que ocurre a menudo; o no había vacunas, o el vacunador o la vacunadora no la aplicaron. Las oportunidades perdidas explican en muchos casos las bajas tasas de vacunación”, afirmó. Ureña agregó que las embarazadas también deben vacunarse contra el Covid-19, pero ese acto no se registra en el tablero.
El tablero muestra contrastes: el año pasado, el 83,3% de las personas gestantes en promedio del país recibió la DPTa; en CABA, el 52,4%. En lo que va de este año, en CABA la cobertura de DPTa llega al 30%, mientras que la aplicación de la vacuna contra el VSR durante la gestación alcanza casi el 90%.
Gaiano vinculó el brote de tos convulsa con la falta de vacunación materna con una dosis de DTPa a partir de la semana 20 del embarazo. También mencionó la necesidad de diagnóstico precoz: “La tos convulsa se presenta a menudo con una infección respiratoria indistinguible de otras. Debería hacerse siempre una prueba PCR para confirmar el diagnóstico, pero la red diagnóstica en el país es bastante precaria”.
En cuanto a la tuberculosis, el último Boletín Epidemiológico Nacional registró casi 8200 nuevos casos en lo que va del año, cifra mayor a los 6855 reportados entre 2022 y 2025. Gaiano señaló que la vacuna BCG, que se aplica en la primera semana de vida, previene formas graves como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis miliar, pero aun con BCG pueden presentarse casos. Además, el control de la tuberculosis se vincula con pobreza, desnutrición, retraso en la atención y dificultades de acceso al sistema de salud. “A veces no pueden ir al médico porque no tienen carga en la SUBE. Y esto también es una realidad. La crisis social influye, pero no están expuestas solamente las personas de más bajos recursos. La tuberculosis se expande en todos los sectores porque es muy contagiosa. Y si se deja el tratamiento, algo que ocurre a menudo, se vuelve resistente”, detalló.
Ureña alertó sobre la deserción en los esquemas de vacunación: “En la mayoría de las vacunas estamos 10 puntos debajo de lo que se debería. Entre los dos y los seis meses de vida hay una brecha importante. Por ejemplo, en 2025, entre la primera dosis de la quíntuple y la tercera hay más de 7 puntos de diferencia (92,4% vs 85% a nivel nacional). El rotavirus, principal causa de las diarreas graves en bebés y niños, desciende en 2025 a nivel país del 89,3% en la primera dosis a 83% en la segunda. También existe una gran caída de los refuerzos al año o año y medio: en 2025, 76,9% del refuerzo de la meningocócica a los 15 meses, 80,6% promedio país del refuerzo de neumococo, 71,5% del refuerzo de la quíntuple entre los 15 y 18 meses”.
Los refuerzos de los 5 y 11 años también registran bajas. La triple viral de los 5 años alcanzó una cobertura del 54,9% el año pasado. El refuerzo de la DPTa a los 11 años fue del 58,1% en promedio. Ureña mencionó las bajas coberturas a los 11 años de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH): en 2025, el 63,1% de las niñas y el 56,6% de los niños recibieron la única dosis.
En cuanto a la fiebre amarilla, la vacunación es obligatoria en seis provincias: Jujuy, Salta, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. En 2025, el 66% de la población objetivo recibió la primera dosis (al año de vida); en Formosa, solo el 43,8%. El refuerzo a los 11 años alcanzó un promedio de 38,2%, con valores del 25% en Jujuy y 18% en Corrientes. Ureña advirtió: “Hubo casos en las fronteras y las coberturas son muy bajas en los lugares de mayor riesgo. Es un problema de salud pública, más allá del riesgo individual”.
Gaiano señaló que “antes se aprovechaba el ingreso escolar para completar los esquemas y eso claramente está fallando. Los anticuerpos generados por las vacunas van bajando a lo largo del tiempo; si no se completan los refuerzos o boosters se genera cada vez más población vulnerable y con más riesgo de brote, y es acumulativo”.
Las dificultades de acceso son la principal barrera. Gaiano propuso: “Hacen falta acciones de vacunación en las escuelas, los hospitales, vacunatorios sin turnos y abiertos más horas, que se organice una ‘Noche de las vacunas’ o un ‘Festival de las vacunas’, que se aprovechen las oportunidades y se den todas las vacunas que se puedan dar en una misma consulta, que no se generen falsas contraindicaciones como ‘Si estás resfriado, no te vacunes’. No puede ser que a una mujer no le den permiso en el trabajo para ir a vacunar a sus hijos, y me pasó”.
Ureña concluyó: “Hay que trabajar para mejorar las oportunidades de vacunación desde todos los sectores. Es complejo, y requiere de mucha decisión política”.
