La Secretaría de Salud de México reportó 65 muertes asociadas al calor extremo en lo que va de 2026. Especialistas de la UNAM advierten sobre impactos menos conocidos, como problemas oculares, alteraciones del sueño y posible afectación a la fertilidad.
Las olas de calor en México han dejado de ser fenómenos aislados y se han convertido en un desafío recurrente para la salud pública. Según datos de la Secretaría de Salud, en una semana se registraron 13 muertes por causas asociadas al calor extremo, lo que elevó a 65 el total de fallecimientos en lo que va de 2026. De esos decesos, 61 ocurrieron por golpe de calor y cuatro por deshidratación severa.
Los efectos del calor extremo no se limitan a la incomodidad física o a los golpes de calor. Investigaciones recientes indican que las altas temperaturas pueden afectar la salud visual, mental y reproductiva, e incluso acelerar procesos biológicos como el envejecimiento. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de sus académicos, ha difundido información para comprender y enfrentar estos impactos.
Prevención y señales de alerta ante olas de calor
El aumento sostenido de la temperatura puede desencadenar emergencias médicas en cuestión de horas. Entre los síntomas que pueden poner en riesgo la vida se encuentran mareos, agotamiento, deshidratación y golpes de calor, especialmente en grupos vulnerables como niños y adultos mayores. Los especialistas recomiendan prestar atención a señales como sudoración excesiva, piel caliente y seca, confusión, dificultad para respirar y pérdida de conciencia.
Las recomendaciones incluyen evitar la exposición al sol en las horas de mayor radiación, mantenerse hidratado, usar ropa ligera y protegerse con sombreros y gafas de sol. También se aconseja cuidar a las mascotas: ofrecerles agua fresca, evitar paseos sobre asfalto caliente y proporcionarles sombra adecuada.
Impactos menos conocidos: salud visual, mental y reproductiva
La exposición prolongada al sol y a la radiación ultravioleta puede provocar problemas oculares como ojo seco, irritación, lesiones en la córnea y, a largo plazo, aumentar el riesgo de cataratas. Los expertos recomiendan usar lentes con protección UV y no mirar directamente al sol.
En cuanto a la salud mental, especialistas de la UNAM señalaron que el calor extremo puede alterar el sueño, el estado de ánimo y el funcionamiento cerebral, lo que podría incrementar el riesgo de ansiedad y depresión. También se investiga el posible impacto en la fertilidad masculina, con estudios que apuntan a una disminución en la calidad del semen bajo condiciones de calor extremo.
Además, se ha observado que la exposición constante a temperaturas elevadas podría acelerar procesos degenerativos asociados al envejecimiento biológico, especialmente en adultos mayores.
