En Ronda de Economistas, los economistas Gonzalo Carrera e Isaías Marini coincidieron en que el ingreso de divisas por el desarrollo energético es una oportunidad, aunque señalaron límites para generar crecimiento sostenido en empleo e industria.
En una nueva edición de Ronda de Economistas, por la pantalla de +Perfil, los economistas Gonzalo Carrera e Isaías Marini analizaron el impacto del desarrollo de Vaca Muerta, las inversiones del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la política cambiaria sobre el empleo, la industria y la estabilidad económica.
El crecimiento de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas al RIGI se presentan como uno de los principales motores de la economía argentina. Sin embargo, para Carrera, ese impulso difícilmente alcance para generar un efecto expansivo sobre el conjunto del mercado laboral.
El impacto de Vaca Muerta sobre el empleo
Carrera destacó que el desarrollo energético ya tiene un peso significativo en provincias como Neuquén, aunque relativizó su capacidad de traccionar empleo a escala nacional.
«Vaca Muerta supera uno de cada tres empleos privados directos. Es relevante, para Neuquén fue relevante. Ahora, de ahí a que derrame en todo el país, falta que se desarrolle toda la minería», sostuvo.
En esa línea, estimó que incluso bajo un escenario optimista para las inversiones futuras, el impacto seguirá siendo acotado.
«Con lo que se espera para el RIGI en adelante, no vamos a llegar a más de 100.000 empleos indirectos de energía y minería», afirmó, al tiempo que descartó que la Argentina esté frente a un escenario de «enfermedad holandesa» acompañado por un fuerte derrame sobre el resto de la economía.
El tipo de cambio y el costo para la industria
Durante el debate también se analizó el impacto del actual esquema cambiario sobre la producción nacional. El periodista Fernando Meaños recordó las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien sostuvo que la industria tampoco logró desarrollarse bajo otros esquemas cambiarios y de política económica.
A partir de ese planteo, el economista Isaías Marini explicó que el programa económico priorizó la desaceleración de la inflación mediante una combinación de apertura comercial, reducción de impuestos a las importaciones y un tipo de cambio utilizado como ancla.
Según el especialista, esa estrategia tiene consecuencias directas sobre la producción local.
«Eso naturalmente genera un incremento de la demanda de bienes importados en detrimento de la demanda de bienes producidos localmente. Dicho de otras formas, eso te afecta de manera directa el empleo local y la demanda interna», explicó.
Marini consideró que ese efecto no constituye un resultado inesperado del programa económico, sino que forma parte de su diseño. A su vez, señaló que la estabilidad cambiaria estuvo favorecida por un contexto externo excepcional, con términos de intercambio cercanos a máximos históricos y un balance cambiario récord durante el primer semestre.
Las señales de tensión para el segundo semestre
Pese a ese escenario favorable, el economista advirtió que comenzaron a observarse algunas señales de tensión en el mercado cambiario.
Según explicó, si bien la liquidación del sector agroexportador no registró una caída pronunciada, en las últimas semanas aumentó la demanda de cobertura cambiaria. En ese contexto, señaló que el Banco Central intervino ofreciendo instrumentos dollar linked para incentivar la liquidación de divisas y contribuir a estabilizar el tipo de cambio.
Consultado sobre los riesgos de esa estrategia, Marini sostuvo que existen antecedentes recientes.
«Riesgos, por supuesto que los hay. El año pasado se hizo uso de esto, particularmente a través de futuros. Primero se generó una pérdida para el Banco Central, que después se revirtió», recordó.
No obstante, aclaró que su principal preocupación no radica en la herramienta en sí, sino en la velocidad con la que está creciendo su utilización.
«Lo que a mí sí me preocupa es el ritmo de crecimiento de esto. Vimos en el último mes un incremento de la cobertura en más de 5.000 millones de dólares. Esto se puede seguir sosteniendo, difícil», advirtió.
El desafío de sostener la estabilidad
En el tramo final de su análisis, Marini sostuvo que el mercado enfrenta dos variables centrales para los próximos meses: la evolución de las tasas de los bonos y el comportamiento del tipo de cambio.
El intercambio dejó en evidencia uno de los principales debates de la actual política económica: mientras el sector energético promete un importante ingreso de divisas, persisten interrogantes sobre su capacidad para generar empleo masivo, sostener la actividad industrial y mantener el equilibrio cambiario en el mediano plazo.
