En los últimos meses, la administración nacional registró dificultades económicas y políticas que afectaron la imagen presidencial. Funcionarios y consultoras identifican las principales inquietudes ciudadanas y su influencia en la gestión.
En los últimos meses, el Gobierno nacional atravesó un período signado por dificultades económicas y políticas que impactaron en la imagen de la administración y del presidente Javier Milei, según fuentes oficiales y consultoras privadas.
Con el operativo de reelección en marcha, en Casa Rosada consideran que el repunte económico deberá reflejarse en el bolsillo de los ciudadanos para llegar competitivos a los próximos comicios. «La suerte del Gobierno está sujeta al éxito de la economía», afirmó una fuente con acceso diario a Balcarce 50.
Distintos integrantes de la mesa política coinciden en que la campaña electoral, impulsada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estará marcada por los resultados de gestión. «La gente reclama siempre las mismas cosas: en primer lugar, economía; después, seguridad, educación y salud», indicó una fuente del oficialismo.
«En términos generales, trabajamos para que se termine de ordenar la macro y que decante en la micro. La gente no sabe cuánto impacta el déficit fiscal, pero reclama que el Estado gaste menos de lo que tiene», explicó un funcionario con despacho en Casa Rosada.
Consultoras privadas detectaron que la principal inquietud de los argentinos está ligada al deterioro del ingreso y a la incertidumbre laboral. El presidente Milei se refirió al tema y sostuvo que «es de corruptos» proponer «tocar la micro», porque la prioridad es bajar la inflación y ordenar las cuentas públicas. «Meterte en la micro es robarle a uno para darle a otro», declaró en una entrevista con La Casa Streaming.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció en conferencia de prensa el crecimiento del endeudamiento familiar, que alcanzó niveles récord. «En este problema no somos para nada insensibles, también estamos preocupados y creemos que hay una solución en marcha y que efectivamente está ocurriendo», sostuvo, tras calificar la situación como «un problema entre privados».
Luego de la publicación del Índice de Confianza en el Gobierno, que registró una caída del 6,5% en julio respecto de junio, en el oficialismo atribuyen ese deterioro a la falta de hitos de gestión, la demora en el repunte económico y «errores no forzados».
En el oficialismo identifican varios episodios que contribuyeron a la degradación de la imagen presidencial, desde el caso de Manuel Adorni a principios de marzo hasta la aceleración de la inflación en los primeros meses del año.
Pese a que el decreto que habilitó la expulsión de inmigrantes que agravien al país fue bien recibido por la población, ese efecto positivo duró menos de 48 horas, según fuentes oficiales, y quedó opacado por la cadena nacional en la que el mandatario explicó la reforma del Banco Central.
De marzo a esta parte, en el universo libertario detectaron un leve repunte en algunos sondeos que llevó la imagen del mandatario a estabilizarse en torno a los 35 puntos. «Después de un primer trimestre malo, el segundo mejoró, pero no creció. El Presidente está en torno a los 35 puntos consolidados», afirmó una fuente cercana al oficialismo. En su piso más bajo, la imagen presidencial no descendió de los 30 puntos, precisaron.
El desafío del Gobierno, según las mismas fuentes, consiste en lograr que la recuperación económica se traduzca en mejoras perceptibles para los ciudadanos, como principal objetivo hacia la reelección.
