El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que la emergencia climática causa muertes y reiteró su propuesta de un Pacto de Estado para enfrentar el fenómeno y el negacionismo. Exigió a la Comunidad de Madrid adecuar los centros educativos ante las altas temperaturas.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, declaró este [fecha] que la emergencia climática «mata» y propuso un Pacto de Estado para enfrentar el cambio climático y el «negacionismo». Durante la presentación de la Red de Refugios Climáticos, Sánchez exigió a la Comunidad de Madrid adaptar los centros educativos para mitigar el calor en las aulas.
En el acto, celebrado en [lugar], también intervinieron la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen; la ministra de Sanidad, Mónica García; y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Sáiz.
Sánchez señaló que los veranos son cada vez «más difíciles, destructivos y mortíferos». Citó datos: en lo que va de 2026, los incendios arrasaron alrededor de 150.000 hectáreas en España, causaron 13 fallecimientos, y las estadísticas indican más de 3.800 muertes por calor en el país.
«Los datos son claros», afirmó Sánchez, y sostuvo que no basta con atender las consecuencias, sino que es necesario «reducir las causas» y anticiparse a los efectos para «proteger la vida de la gente». Por ello, propuso un Pacto de Estado frente a la emergencia climática y el «negacionismo y la inacción».
La vicepresidenta Aagesen vinculó el negacionismo con el partido Vox y recordó que el Partido Popular gobierna con esa formación en varias comunidades autónomas, responsables de la prevención de incendios.
Sánchez afirmó que esta batalla no se ganará solo desde el Ejecutivo, sino con «el país unido, Europa unida».
En relación con la Comunidad de Madrid, el presidente exigió adaptar los centros escolares al calor. Mencionó que durante los últimos días del curso escolar, representantes de la región «restaron importancia a las quejas» de los familiares sobre las altas temperaturas en las aulas. Sostuvo que un aula con 30 grados no permite estudiar ni aprender con normalidad, y que con temperaturas más altas «ni siquiera se puede permanecer allí con seguridad». Reclamó a los responsables regionales que no busquen excusas ni nieguen la evidencia y adapten los centros «para proteger a nuestros hijos y a nuestras hijas».
