Tenía 37 años, era ingeniero especializado en energías renovables y vivía desde hacía más de una década en Madrid. El caso fue esclarecido tras el suicidio del presunto agresor.
El caso de Facundo Rico, el ingeniero argentino asesinado en Madrid, fue esclarecido por las autoridades españolas. Según la investigación, el atacante actuó motivado por la creencia de que la víctima mantenía una relación con su esposa, sospecha que no fue corroborada.
Rico, de 37 años, era argentino con nacionalidad española y residía en el barrio de Las Tablas, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo. Se desempeñaba como ingeniero especializado en energías renovables y llevaba más de diez años radicado en España, donde había desarrollado su carrera profesional.
Antes de asentarse en Madrid, había vivido en la comunidad autónoma de Extremadura. Según el portero del edificio donde se alojaba, estaba en esa vivienda desde hacía tres o cuatro años, trabajaba como ingeniero experto en energías renovables y la alquilaba. De acuerdo con el diario El Mundo, Rico tenía un alto nivel de vida y una intensa actividad social, por lo que sus vecinos estaban acostumbrados a las visitas de desconocidos y fiestas en el lugar.
Rico había cursado dos maestrías y recibido un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) sobre la optimización de la limpieza de plantas fotovoltaicas, su principal campo de especialización. Ocupó cargos como responsable de proyectos eólicos y fotovoltaicos en países como Uzbekistán y había cambiado su puesto de trabajo dos meses antes de morir.
El asesinato ocurrió en el departamento de la víctima, donde el agresor irrumpió y lo atacó con un arma blanca. Facundo Rico recibió 13 puñaladas en distintas partes del cuerpo. Posteriormente, el atacante escapó del lugar y utilizó gas pimienta durante la agresión para facilitar su huida, de acuerdo con la investigación. El cuerpo fue encontrado luego de que vecinos alertaran a la Policía por un fuerte olor proveniente de la vivienda. Bomberos ingresaron al departamento y hallaron al ingeniero sin vida en la cocina.
Las pesquisas permitieron identificar rápidamente al principal sospechoso, un español de 65 años, mediante cámaras de seguridad y otros elementos de prueba. Sin embargo, menos de 24 horas después del crimen, el hombre se suicidó arrojándose a un barranco en la localidad de La Adrada, en la provincia de Ávila. La muerte del presunto autor impide que el caso llegue a juicio, aunque las autoridades españolas consideran esclarecido el móvil del homicidio: un crimen motivado por los celos y una creencia infundada sobre una supuesta relación sentimental entre la víctima y la esposa del agresor.
