El presidente Javier Milei modificó su enfoque de gobierno tras la salida de Manuel Adorni y la caída en las encuestas. Diego Santilli asumió como jefe de Gabinete con la misión de negociar con mandatarios provinciales, en un giro que prioriza la gobernabilidad sobre la pureza ideológica.
El presidente Javier Milei modificó su estrategia de gobierno en las últimas semanas, según fuentes oficiales consultadas por El Tribuno Nacional. La salida del vocero presidencial Manuel Adorni marcó un punto de inflexión que llevó al Ejecutivo a revisar su relación con los gobernadores provinciales y a priorizar acuerdos políticos sobre la confrontación directa.
Diego Santilli fue designado jefe de Gabinete con el objetivo de establecer vínculos con los mandatarios provinciales afines, en reemplazo de la estrategia anterior de presentar candidatos libertarios en cada distrito. Esta decisión fue impulsada por la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, quien ejecutó una recomendación que Santiago Caputo venía sugiriendo desde el año pasado, según indicaron fuentes de la Casa Rosada.
La relación entre Karina Milei y Santiago Caputo permanece congelada, lo que agrega una capa de complejidad a la tarea de Santilli, quien debe gestionar la desconfianza entre dos sectores del oficialismo que compiten por el favor presidencial.
En la Ciudad de Buenos Aires, el escenario electoral también se reconfiguró. Karina Milei mantiene reparos a una alianza con el PRO porteño, mientras Jorge Macri anunció su intención de buscar la reelección sin esperar señales de Balcarce 50. Una de las opciones que se evalúa en el oficialismo es ofrecer la candidatura porteña a Patricia Bullrich, lo que generaría tensiones con los Macri. Según fuentes internas, Bullrich es la figura que mejor mide en la actualidad.
El objetivo electoral del oficialismo es ganar en primera vuelta con el 45% de los votos, o al menos el 40% con una ventaja de diez puntos sobre el rival más cercano. Puertas adentro, se contempla la posibilidad de perder frente a Axel Kicillof, lo que revela una distancia entre el diagnóstico económico y el político.
El presidente Milei redujo la intensidad de sus declaraciones públicas frente a su gabinete, en lo que fuentes oficiales interpretan como una señal de la nueva etapa. El oficialismo discute ahora colectoras, alianzas con gobernadores y la posibilidad de suspender las PASO junto a Patricia Bullrich y Martín Menem.
El éxito de esta estrategia está condicionado por la evolución de la economía, en particular la inflación y la compra de dólares por parte de la población. Si estos indicadores no mejoran, las alianzas políticas podrían no ser suficientes para contener el malestar social.
