La Guardia Revolucionaria de Irán anunció ataques contra bases militares con presencia de Estados Unidos en Jordania, Bahréin y Kuwait, como respuesta a una oleada de ataques estadounidenses previos. Las autoridades bahreiníes confirmaron la activación de sirenas de alarma.
La Guardia Revolucionaria de Irán anunció en la madrugada de este lunes ataques contra bases militares con presencia de Estados Unidos en Jordania, Bahréin y Kuwait, tras otra oleada de ataques perpetrada horas antes por las fuerzas estadounidenses contra distintos puntos de la República Islámica, que habrían dejado al menos dos muertos y seis heridos.
Concretamente, el órgano castrense iraní reivindicó ataques contra la base Príncipe Hasán en Jordania, la de Sheij Isa en Bahréin y la de Ali Salem en Kuwait, de acuerdo con comunicados difundidos por la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la propia guardia.
“En la primera fase de la respuesta a estas agresiones, guerreros fervientes del Islam incendiaron varios silos de misiles de gran tamaño y depósitos de combustible en la base aérea del Príncipe Hasán, en Jordania, mediante el lanzamiento de misiles y drones”, reza una de las notas en las cuales los uniformados iraníes afirmaron haber incendiado depósitos de combustible y almacenes de munición del enclave.
Posteriormente, tras precisar que sus acciones de “represalia” continúan, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber “destruido” el centro de mando y control de drones del Ejército estadounidense en Bahréin. “En la segunda fase de la operación de contraofensiva, se han destruido importantes centros de reparación y mantenimiento de helicópteros, el hangar de los aviones de guerra electrónica P-8 y el centro de mando y control de los drones asesinos de niños del Ejército de Estados Unidos en la base estadounidense de Sheij Isa, en Bahréin”, agregó el texto.
El Ministerio del Interior bahreiní confirmó la activación de las sirenas de alarma en el territorio nacional, tras lo cual instó a la población a mantener la calma y dirigirse a un lugar seguro.
Como “tercera fase” de la “operación de represalia”, la fuerza aeroespacial de la Guardia islámica afirmó haber “destruido por completo” en Kuwait los depósitos de combustible y el sistema de defensa aérea Patriot de la base de Ali Salem, así como un sistema de radar estratégico de Búsqueda de Matriz en Fase Fija (FPS) de la base de Ahmad Al Jaber. Ambas bases acogen tropas y operaciones de la Fuerza Aérea estadounidense.
Finalmente, la Guardia Revolucionaria de Irán señaló que “la operación de represalia” continúa, a la par que reiteró que el estrecho de Ormuz es territorio iraní y que, por ende, no permitirá “que un Ejército rebelde y asesino de niños procedente del otro lado del mundo continúe con su injerencia ilegal en él”.
Por su parte, el Ejército de Estados Unidos, que insiste en que Teherán no controla el estratégico paso, anunció la conclusión de una nueva oleada de “ataques ofensivos” contra “decenas de objetivos en múltiples ubicaciones” en una operación cuya meta declarada es “debilitar la capacidad de Irán” para atacar a buques que circulen por el estrecho de Ormuz, si bien el primer elemento que enumera el cuerpo militar entre los objetivos alcanzados son “sistemas de defensa aérea”.
