Kate Middleton escaló los tres picos más altos del Reino Unido para recaudar fondos y concientizar sobre el cáncer de mama.
La princesa de Gales, Kate Middleton, de 44 años, completó la semana pasada el Desafío de las Tres Cumbres, que consiste en escalar los picos más altos de Escocia, Inglaterra y Gales en un lapso de 24 horas. La travesía incluyó el Ben Nevis (1345 metros), el Scafell Pike (978 metros) y el Snowdon o Yr Wyddfa (1085 metros). En total, subió 4950 metros y recorrió 744 kilómetros entre los tres puntos.
La iniciativa tuvo como objetivo recaudar fondos para el Royal Marsden, el hospital de Londres donde la princesa recibió tratamiento de quimioterapia. La institución, gestionada por The Royal Marsden NHS Foundation Trust y apoyada por The Royal Marsden Cancer Charity, cuenta con sedes en Brompton (Kensington y Chelsea) y Belmont (Sutton).
En un comunicado publicado en la cuenta oficial que comparte con su esposo, el príncipe William, Kate afirmó: “Me he comprometido con el Desafío Nacional de las Tres Cumbres no solo como una prueba física, sino como una oportunidad para explorar la vida más allá del diagnóstico y para contribuir a la comunidad. El Royal Marsden es un lugar muy significativo para mí, cuya atención y experiencia transforman la vida de muchas personas”.
La publicación incluyó ocho imágenes de la hazaña, en las que se ve a su esposo y sus tres hijos —George, Charlotte y Louis—, así como a sus padres, Carole y Michael Middleton, esperándola en la base de la montaña Yr Wyddfa.
Kate realizó la travesía acompañada por su hermano menor, James Middleton, de 39 años. James, fanático del trekking y figura clave en su recuperación, escribió en su cuenta: “Hablábamos de escalar montañas mientras estabas en el hospital, y del increíble poder de sanación que la naturaleza puede tener tanto para el cuerpo como para la mente. Ver lo lejos que llegaste es verdaderamente inspirador”.
En el mismo posteo, la princesa declaró: “Cada año, cientos de miles de personas en este país escuchan las palabras que nadie quiere oír. Lo que sigue es un camino que pone a prueba cada aspecto de nuestro ser: física, emocional, psicológica y espiritualmente. Los desafíos se extienden y afectan a las familias, los amigos, el trabajo y los momentos de tranquilidad que pasamos a solas con nuestros pensamientos”.
“El cáncer no solo afecta al cuerpo: cambia la forma en que piensas y sientes, y afecta profundamente todos los aspectos de la vida. Lo sé por experiencia propia, y sé que el camino durante y después del tratamiento requiere más que solo medicamentos”, agregó Kate. Y concluyó: “La sanación —ya sea personal o colectiva— no se trata solo de corregir lo que está mal: se trata de encontrar el equilibrio en nuestra forma de vivir; entre el esfuerzo y la aceptación; entre el control y la confianza; entre pensar y simplemente ser. Porque, al final, la valentía no se trata únicamente de seguir adelante. Se trata de saber cómo mantenerse firme, conectado y presente, sin que importe el terreno o el paisaje que se recorra”.
