El secretario de Innovación y Transformación Digital de la Ciudad de Buenos Aires, Raúl Piola, sostuvo que el objetivo es rediseñar servicios para que el esfuerzo recaiga en el Estado y no en el ciudadano.
El secretario de Innovación y Transformación Digital de la Ciudad de Buenos Aires, Raúl Piola, afirmó que el Estado porteño avanza en un proceso de transformación digital con el objetivo de simplificar la experiencia de los ciudadanos al acceder a servicios públicos. La iniciativa, impulsada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, y acompañada por el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, busca rediseñar servicios completos para que el esfuerzo deje de estar del lado del ciudadano.
Según Piola, históricamente relacionarse con el Estado implicó un esfuerzo que las personas naturalizaron: entender procesos, identificar organismos, repetir información y adaptarse a estructuras que no reflejan cómo viven ni cómo resuelven su día a día. “Ese modelo ya no alcanza. La sociedad cambió. Las personas viven, trabajan, consumen información y toman decisiones en entornos digitales que funcionan con otra lógica: experiencias integradas, respuestas inmediatas y servicios que entienden contexto”, declaró.
El funcionario señaló que la expectativa actual ya no es solo recibir atención cuando aparece un problema, sino recibir acompañamiento antes de necesitar pedirlo. En ese marco, indicó que transformar el Estado implica dejar de organizar servicios alrededor de organismos y empezar a organizarlos alrededor de momentos de la vida, como mudarse, emprender, estudiar, tener un hijo o resolver una emergencia.
Piola mencionó que esa lógica está detrás de BAX, una aplicación que integra servicios, ordena la experiencia y simplifica el acceso a lo que necesita el vecino en su vida cotidiana. “BAX es el resultado de ese proceso: ordenar, eliminar fricciones y evitar circuitos innecesarios para construir una experiencia más simple, integrada y consistente”, explicó.
Además, destacó que la inteligencia artificial abre una oportunidad para que el Estado pueda interpretar intención, simplificar decisiones y construir experiencias más personalizadas, siempre bajo criterios de transparencia, protección de datos y supervisión humana. “No hablamos de automatizar por automatizar. Hablamos de devolver el tiempo a los porteños”, concluyó.
