Miles de aficionados se congregaron en la capital noruega tras la clasificación a octavos de final del Mundial, con festejos que incluyeron daños en el transporte público y mobiliario urbano.
Oslo, Noruega. Miles de hinchas noruegos se reunieron ayer en las calles de Oslo para celebrar la clasificación de su selección a los octavos de final del Mundial, tras vencer 2-1 a Costa de Marfil. La celebración incluyó el tradicional “remo vikingo”, una coreografía sincronizada que imita el movimiento de remar, y también provocó destrozos en vagones de metro y mobiliario urbano.
Una multitud vestida de rojo, azul y blanco se extendió desde el Palacio Real a lo largo de la calle Karl Johans, la principal avenida de la ciudad, realizando el gesto de remo que caracteriza a los aficionados noruegos en el torneo. La euforia derivó en actos de vandalismo: según reportes locales, algunos hinchas arrancaron plantas, derribaron postes y vallas cerca del Palacio Real.
El jardinero real Ole Johan Hildre declaró a la cadena NRK: “No me atrevo a pensar en lo que pasará si llegamos hasta la final”.
Las autoridades de transporte retiraron vagones de metro del servicio para repararlos después de que los aficionados arrancaran carteles publicitarios y abollaran los techos. Gina Scholz, responsable de comunicación de la empresa Sporveien, afirmó a medios locales: “Es una pena que la gente se deje llevar tanto que afecte a nuestro material”, y agregó: “Ha sido una velada fantástica”.
La celebración en el estadio incluyó una coreografía liderada por el capitán Martin Ødegaard, quien con un tambor y un mazo marcó el ritmo del “remo vikingo”, una tradición inspirada en los orígenes vikingos del país. Según la cadena TV2, más de dos millones de los 5,5 millones de habitantes de Noruega vieron el partido.
