El expresidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, afirmó este jueves que Europa debe asumir sus propias responsabilidades en materia de defensa y seguridad, durante su intervención en el congreso ‘La oportunidad del futuro’ en Zaragoza.
El expresidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, declaró este jueves en la primera sesión del congreso ‘La oportunidad del futuro’, organizado por la Fundación Ibercaja, que “Europa no puede ser el adolescente que espera que Trump le solucione sus problemas”. En su discurso, instó a los países europeos a reforzar su defensa adoptando “un concepto amplio de seguridad” que incluya factores como la industria y la tecnología.
Durão Barroso habló en el Palacio de Congresos de Zaragoza, donde destacó los valores de la Unión Europea y señaló que el bloque debe presentar “propuestas” en áreas como derechos humanos, democracia, pluralismo y dignidad humana. También elogió el reciente viaje del Papa León XIV a España.
Respecto a la UE, el exmandatario portugués instó a “hacer nuestros deberes”, mencionando la unión de los mercados de capitales y el impulso a la competitividad, y advirtió sobre la dificultad de lograr acuerdos entre 27 países. “Precisamos de la escala europea”, afirmó, y defendió el rol de las instituciones citando a Jean Monnet: “Las instituciones nos dan la noción del tiempo, de construir algo que no es solo para nosotros”.
Durão Barroso señaló que el “consenso moderado” entre centro izquierda y centro derecha, vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, está en riesgo debido a una “fragmentación geopolítica entre los países y en el interior de los países”, lo que genera una “situación de policrisis”.
El expresidente identificó tres causas de la situación actual: la guerra de Ucrania, el ataque terrorista de Hamás contra Israel y la elección de Donald Trump. Sobre Ucrania, dijo que “es la mayor guerra en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial” y que responde a “una decisión personal de Vladimir Putin”, aunque señaló la posibilidad de una tregua. También mencionó las inversiones en defensa de Alemania y el cambio en la relación entre Rusia y China.
En cuanto al ataque de Hamás, afirmó que el objetivo estratégico de Israel “era siempre procurar anular a Irán porque su programa es acabar con Israel”, y lamentó la muerte de inocentes en Gaza tras la invasión israelí derivada de los atentados de octubre de 2023. Dudó de que el acuerdo entre Irán y Estados Unidos represente una oportunidad para la paz en Oriente Medio, debido al “indescriptible nivel de odio” entre Israel e Irán.
Respecto a la reelección de Trump, Durão Barroso sostuvo que Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial y que “lo que acontece a Estados Unidos tiene impacto” en el resto del mundo. “Trump cambió la gramática de la política, las reglas de la política, la comunicación y la diplomacia”, consideró.
El exmandatario pidió al Norte Global que “evite la arrogancia” y asuma sus responsabilidades, mientras que a los países del Sur les exigió abandonar “el resentimiento”, mencionando el caso de Putin tras el colapso de la Unión Soviética. “Hay varios futuros posibles, el futuro está en construcción”, manifestó.
Durão Barroso describió el mundo actual como “más incierto, volátil, polarizado, imprevisible y peligroso”, y señaló que la globalización, la escala y la velocidad de los cambios generan “la sensación de que vivimos una ruptura”. A su juicio, “si hay una transición, no sabemos para dónde es”, lo que causa “ansiedad en la política y en las sociedades”.
El expresidente advirtió que esa ansiedad “puede alimentar el sentimiento fatalista y derrotista”, y mencionó la ansiedad psicológica entre los jóvenes por el futuro del planeta y el cambio climático. También observó una “profunda transformación de la política y de los partidos políticos”, con la aparición del populismo, y afirmó que “la democracia ya no es el sistema de referencia obligatorio”.
Durão Barroso aludió a la pérdida de esperanza entre los votantes, la competitividad con China, el impacto de la COVID-19, el riesgo geopolítico, el cambio climático y la revolución de la inteligencia artificial, la computación cuántica y la genética. Destacó que hay “una transformación radical de casi todo”, pero también “problemas muy serios”, como la necesidad de controlar la IA “antes de que nos controle a nosotros”.
Finalmente, llamó la atención sobre la baja natalidad y “el invierno demográfico” en la UE, señalando que los países europeos necesitan más trabajadores y que “la inmigración es indispensable”, aunque advirtió que “hay límites al multiculturalismo” y que la no resolución de este conflicto ha impulsado a partidos anti inmigración.
