La intención declarada por el Gobierno de Israel de ocupar el 70 % de la Franja de Gaza aumentará el sufrimiento de las familias palestinas, que carecen de los servicios más básicos, y dificultará el trabajo de las organizaciones humanitarias, afirmó este viernes desde Gaza un portavoz de Unicef.
Ginebra, 29 may (EFE).- La intención declarada por el Gobierno de Israel de ocupar el 70 % de la Franja de Gaza aumentará el sufrimiento de las familias palestinas, que carecen de los servicios más básicos y dificultará, una vez más, el trabajo de las organizaciones humanitarias, afirmó este viernes desde Gaza un portavoz de Unicef.
“La situación es desesperada y amontonar a la gente en un espacio tan reducido está causando más problemas de los que ya hay. Este hacinamiento está provocando la propagación de enfermedades, está sobrecargando los sistemas y, por supuesto, recortando muchos servicios”, explicó por videoconferencia desde el territorio ocupado Salim Oweis, del organismo de Naciones Unidas.
A raíz del alto el fuego del 10 de octubre, el Ejército israelí pasó a controlar el 52 % del reducido territorio de Gaza, que después amplió al 60 % y que ahora pretende extender hasta un 70 %, según ha dicho el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Desde Gaza, Oweis describió una situación en la que con apenas el 40 % de la superficie la población se refugia donde puede “entre edificios derruidos, escombros y residuos sólidos que no dejan de acumularse”. En medio de una escasez de agua que obliga a la gente a escoger entre beber, lavarse o cocinar, Oweis se refirió a “los ataques mortales contra las operaciones de abastecimiento de agua”, como el ocurrido en el punto de abastecimiento de Al Mansoura, donde dos conductores de camiones que iban a recolectar agua fueron asesinados.
Ese ataque, además, dejó inaccesible esta importante fuente de suministro, de la que dependen un cuarto de millón de personas. A esto se suma que Israel no permite la entrada, en las cantidades necesarias, de artículos para el mantenimiento y reparación de los sistemas de abastecimiento de agua, mientras la basura se acumula día a día y es imposible una recogida apropiada “porque tampoco queda espacio disponible para almacenarlos”.
La voluntad de Israel de aumentar el terreno que controla también afectará a la respuesta humanitaria y obligará a una nueva planificación. Lo más grave será que “la mayor confiscación de tierras implica que perderemos el acceso a algunos de los puntos de servicio, pero también a algunos lugares de difícil acceso donde viven familias con niños”, explicó Oweis.
