La mayor avícola del país enfrenta una crisis financiera que incluye cheques rechazados, atrasos salariales y una drástica reducción de su faena diaria, según un informe comercial.
Un informe comercial al que accedió LA NACION reveló el grave deterioro financiero de Granja Tres Arroyos, la empresa avícola más grande de Argentina. Según el documento, la compañía acumula deudas con entidades bancarias por unos $51.700 millones y registra 278 cheques rechazados por un total cercano a $6.984,7 millones, de los cuales 114 continúan impagos.
Productores integrados a la firma describieron una situación crítica. “Tengo una nueva crianza con la esperanza de que las cosas mejoren, pero no mejoran; sigue el racionamiento de alimentos, el gas es escaso”, señaló un criador que pidió reserva de su identidad. Fuentes de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) agregaron que la incertidumbre domina el clima laboral: “No hay alimentos, mandan cada cuatro días, los pagos son lejos y bajos. En la empresa nadie sale a aclarar nada sobre si se va a salir de la grave situación”.
La producción cayó de manera significativa. De una capacidad histórica cercana a los 700.000 pollos diarios, hoy la empresa estaría faenando menos de la mitad, y según algunas fuentes apenas alcanzaría los 200.000 ejemplares por día. Esto representa una reducción de más del 50% respecto a su nivel habitual. Hasta antes de la crisis, Granja Tres Arroyos concentraba cerca del 35% de la faena avícola del país.
En el plano laboral, los trabajadores también sufren las consecuencias. “Van pagando los sueldos a cuentagotas por quincena, sumado a un programa que viene hace mucho tiempo de retiros voluntarios”, indicaron fuentes del sector. La empresa redujo jornadas y suspendió personal para evitar despidos masivos. Además, se registraron conflictos gremiales en plantas como la de Concepción del Uruguay y Pilar.
Para intentar aliviar su situación, la firma vendió la planta de AVEX en Río Cuarto a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) mediante un leaseback, lo que le permite seguir operando bajo alquiler con opción de recompra. También habría iniciado una reestructuración económico-financiera junto con Columbus Investment Banking, aunque hasta el momento no se observan señales concretas de recuperación.
Dentro del sector sostienen que solicitar una convocatoria de acreedores sigue siendo “la última opción” para los dueños de la compañía.
