Las ventas minoristas cayeron un 3,2% interanual, según CAME, y el consumo cotidiano se transforma: crecen las compras pequeñas, el fiado en almacenes y el comercio electrónico.
Las ventas minoristas en Argentina registraron una caída del 3,2% interanual, de acuerdo con datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Este descenso refleja una transformación profunda en los hábitos de consumo de la población.
La especialista en consumo Celeste Sánchez señaló que el principal cambio radica en la forma en que las personas organizan sus compras diarias y administran sus ingresos. “El consumo de todos los días se volcó de los supermercados y los mayoristas a los almacenes de barrio”, explicó. La desaceleración de la inflación modificó las estrategias de compra, ya que ya no resulta necesario realizar grandes compras mensuales para anticiparse a subas de precios.
Sin embargo, Sánchez advirtió que detrás de este fenómeno también hay una pérdida del poder adquisitivo. “Mucha gente ya no tiene la cantidad de dinero disponible para poder hacer una compra más grande”, sostuvo. Por eso, crecen las compras pequeñas, de uno o dos días, y vuelve a tomar relevancia el fiado en comercios de cercanía.
El avance del e-commerce y las nuevas formas de comprar
La especialista remarcó que, mientras las ventas presenciales siguen cayendo, el comercio electrónico mantiene un crecimiento sostenido. “Las compras a través de e-commerce son las únicas que suben”, afirmó, al referirse a supermercados, farmacias, indumentaria y plataformas de delivery.
Sánchez destacó que el cambio no responde únicamente a una cuestión económica, sino también a nuevas dinámicas de consumo vinculadas al tiempo y la comodidad. Muchas personas realizan sus pedidos online para aprovechar promociones y luego retiran la compra cuando les resulta conveniente. En este marco, las ventas digitales crecieron cerca de un 30% interanual, muy por encima de la evolución del comercio físico.
“La gente en definitiva en algún lado tiene que comprar”, resumió, al señalar que los consumidores priorizan productos esenciales, reducen gastos y cambian marcas para sostener el consumo básico.
El regreso del fiado y el fenómeno Hot Sale
Otro de los fenómenos que describió Sánchez es el regreso del financiamiento informal en almacenes barriales. Según indicó, muchos comerciantes volvieron a ofrecer fiado ante la caída de ventas y la dificultad de los clientes para llegar a fin de mes. “Hay mucha gente que te dice que para el 12 o el 15 ya no tiene más plata”, afirmó. Además, explicó que muchas familias ya agotaron el límite de sus tarjetas de crédito y dependen de la confianza con el comerciante del barrio para seguir comprando alimentos y productos básicos.
Respecto al Hot Sale, la especialista reconoció que existen descuentos reales, aunque recomendó comparar precios y revisar el valor previo de los productos. También señaló que muchas marcas están apostando más a la financiación en cuotas que a las rebajas directas. “Quizás el beneficio más grande está en las cuotas”, concluyó.
