El radicalismo bonaerense cerró sus internas con un acuerdo de unidad: Emiliano Balbín, nieto del histórico dirigente Ricardo Balbín, será el nuevo presidente del partido en la provincia.
La Unión Cívica Radical (UCR) alcanzó un acuerdo en la provincia de Buenos Aires y llegará con una lista de unidad a la renovación de autoridades de junio. La conducción quedó a cargo de Emiliano Balbín, nieto del histórico referente del espacio Ricardo Balbín y alfil del senador nacional Maximiliano Abad.
El radicalismo bonaerense venía de enfrentar una fuerte división interna tras la última elección de autoridades, en 2024, que terminó judicializada. Desde entonces, el partido se administraba bajo un esquema de doble conducción: por un lado, el exintendente de Trenque Lauquen Miguel Fernández, a cargo del Comité de Contingencia, y por el otro, Pablo Domenichini, titular de la Convención de Contingencia. Ahora, ambas corrientes confluirán detrás del liderazgo de Balbín.
“Un partido unido y legitimado es condición necesaria para convertir objetivos lejanos en aspiraciones reales. Estamos dando el primer paso: dejar atrás diferencias y subirnos todos a un mismo barco con un destino claro. Gobernar la Provincia de Buenos Aires”, planteó el nuevo titular del espacio en su cuenta de X.
Balbín estará secundado en la conducción por Josefina Mendoza, dirigente de Evolución, la corriente que se referencia en Martín Lousteau. El sector que responde al diputado nacional también ocupará la Secretaría General, mientras que la Tesorería quedará para un alfil del exintendente de San Isidro Gustavo Posse.
El sector disidente de Fernández y Alejandra Lordén había amenazado en la última semana con presentar una lista independiente con el diputado nacional Pablo Juliano a la cabeza, pero finalmente primó la unidad. En el partido esperan no repetir la experiencia de dispersión y fracturas de años anteriores y llegar con una estructura más consolidada a la contienda electoral de 2027.
El año pasado, para los comicios bonaerenses del 7 de septiembre, la UCR no había logrado consensuar una estrategia unificada y sus dirigentes forjaron sus propias alianzas. Esa fragmentación se profundizó luego en las elecciones nacionales. Esas divisiones contribuyeron a un retroceso en la representación radical que la nueva conducción buscará remontar.
“Queremos candidatos propios en los 135 partidos. El 2027 está a la vuelta de la esquina. El desafío es volcar nuestra presencia territorial en un proyecto claro y competitivo. Somos un partido de poder que va a ir a las urnas a ganar”, continuó Balbín en redes sociales. “El radicalismo va a hablar en voz alta donde Kicillof hace silencio: bajar impuestos a los que producen e invierten, modernizar la educación, plantarse frente a la inseguridad y poner de pie un sistema de salud desfinanciado”, aseguró.
