La Brigada de Explosivos de Rosario realizó una detonación controlada de un paquete sospechoso dirigido a Gabriel Dobkin, presidente de la DAIA local, en una clínica de neurorehabilitación del barrio Abasto. No se reportaron heridos ni daños materiales.
La Brigada de Explosivos de Rosario trabajó más de seis horas para detonar de manera controlada un paquete sospechoso que llegó este miércoles a una clínica de neurorehabilitación ubicada en la calle Paraguay al 2000, en el barrio Abasto, en el macrocentro rosarino. El envío estaba dirigido a Gabriel Dobkin, dueño del establecimiento y presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) de esa ciudad.
Según fuentes policiales, el paquete era una encomienda común, pero llamó la atención por ser una caja negra reforzada con cinta de embalaje. Un llamado al 911, pasadas las 13, alertó sobre su presencia dentro de la clínica. De forma precautoria, la Policía cerró el perímetro, restringió el paso de peatones y cortó el tránsito sobre Paraguay e Ituzaingó, aunque no se evacuó a los pacientes internados.
En la inspección inicial, uno de los canes entrenados para detectar explosivos marcó el objeto en dos ocasiones, lo que motivó la intervención de la Brigada de Explosivos. Tras seis horas de trabajo, se realizó una detonación controlada. “Se hizo una detonación controlada del elemento para evitar la manipulación innecesaria”, explicó la jefa de la Brigada, Georgina Winke, quien agregó que el procedimiento permitió descartar cualquier potencial sustancia explosiva.
Alrededor de las 20, se habilitó nuevamente el paso peatonal y vehicular, y los familiares de los pacientes pudieron ingresar. “No hubo heridos, ni daños materiales”, confirmó Winke, y detalló que se recolectaron restos del material para su posterior análisis.
Por el momento, no hay una hipótesis clara sobre el origen de la amenaza. Esteban Santanino, secretario de Análisis y Gestión de Información, indicó que se están realizando pericias e investigaciones para esclarecer lo ocurrido. No se reportaron amenazas previas vinculadas a Dobkin ni a la clínica.
