El jefe de Gabinete enfrentó a los bloques opositores en la Cámara de Diputados sin lograr despejar las dudas sobre su patrimonio, aunque salió ileso gracias al respaldo del presidente Milei y a una oposición que no logró acorralarlo.
Tenía poco o nada que ganar, pero mucho que perder. Llegaba en un momento muy complicado. El frente judicial se agrava, con nuevos detalles sobre los gastos y las compras de propiedades que realizó desde que es funcionario, y el escándalo que protagoniza hace casi dos meses pulverizaron su imagen ante la opinión pública, según la mayoría de los encuestadores. Sin embargo, la oposición no pudo rematarlo.
El cruce entre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los bloques opositores de la Cámara de Diputados durante la sesión especial convocada para el informe de gestión no terminó de desequilibrar la cancha. Ni el ministro coordinador de Javier Milei logró despejar las dudas sobre los bienes que integran su patrimonio, ni los opositores pudieron acorralar a un funcionario de primera línea del Ejecutivo que llegaba al borde del precipicio. Con chicanas, burlas y acusaciones directas, expusieron sus contradicciones y la falta de precisiones sobre el crecimiento de su patrimonio o sus viajes.
No obstante, el paso de Adorni por la Cámara baja no fue un calvario. Lo atravesó sin sufrir sobresaltos y el interrogatorio de la oposición no aportó novedades sobre la causa que enfrenta Adorni en los Tribunales por presunto enriquecimiento ilícito. Adorni se aferró al libreto que había preparado junto con su equipo de colaboradores. Fue una constante. Ante cada pregunta sobre su patrimonio, dijo que no correspondía pronunciarse sobre causas en trámite para no interferir con la tarea de la Justicia. Se escudó en que todos sus bienes habían sido declarados ante la Oficina Anticorrupción (OA) y que había pagado sus viajes familiares o los gastos de la estadía de su pareja en Nueva York. “Esto no es un juicio público a mi persona”, insistió. Leyó su discurso para minimizar el riesgo de un traspié o furcio que lo vuelva a convertir en un meme en las redes sociales.
El esquema de la sesión que diseñó la conducción del oficialismo, a cargo de Martín Menem, para la batalla con la oposición también lo ayudó a salir casi ileso. La oposición más dura jugó en modo herbívoro. Confrontó, pero no quiso convertir el recinto en un hervidero para evitar que Adorni se fuera antes de tiempo. Y los aliados de Pro o el radicalismo lo auxiliaron a Adorni con un gesto silencioso: evitaron intervenir e incomodarlo con preguntas sobre su patrimonio. “No se calentó, estuvo prolijo”, retrató uno de los allegados de Karina Milei.
Pero el hecho político más relevante de la jornada fue el gesto inédito de respaldo del Presidente, que fue al Congreso junto a su elenco de ministros para blindar a su jefe de Gabinete. “¡Vamos, Manuel!”, le gritó desde uno de los palcos en el arranque de la exposición. Y, antes de retirarse del Palacio, volvió a ratificarlo en el cargo y dijo que eran “suficientes” sus explicaciones. Apuntalado por Milei, que volvió a absorber el desgaste por las denuncias, Adorni dijo que no pensaba dar un paso al costado. Calificó de “falsas” las acusaciones en su contra y afirmó que no cometió “ningún delito”, pero no dio precisiones sobre sus viajes al exterior o la compra de dos propiedades desde que asumió como funcionario de Milei ni exhibió documentos que respalden sus afirmaciones o justifiquen sus gastos. Antes que nada, no demostró el origen del dinero de los desembolsos en efectivo que hizo para costear sus vacaciones en Aruba a fines de 2024. Tampoco exhibió pruebas de que pagó el viaje en jet privado junto a su familia a Punta del Este ni explicó por qué razón no declaró ante la Oficina Anticorrupción (OA) la compra que hizo Angeletti, su mujer, de la vivienda en el country Indio Cua el 15 de noviembre de 2024. Ese dato debía figurar en el anexo reservado de su presentación del año pasado, pero el funcionario recién lo agregó a principios de abril. Menos aún, Adorni pudo disipar las sospechas sobre su vínculo con el periodista Marcelo Grandio, que trabaja en la Televisión Pública. Es que la Justicia comprobó que el vuelo de ida a Uruguay fue facturado a la productora Imhouse, de Grandio. Solo se limitó a decir que su amigo no tiene contratos con la TV Pública. A su vez, sostuvo que la consultora de su esposa no tenía vínculos con el Estado.
En el primer anillo de colaboradores de Adorni respiraron aliviados después del combate. Creen que estuvo sólido y que su exposición salió acorde a lo planeado. En el Gabinete de Milei no ocultan la incomodidad por la situación del exvocero. Pese al apoyo del Presidente, no son pocos los ministros que consideran que la suerte de Adorni ya está echada, porque será muy difícil que pueda volver a oficiar como vocero de la gestión y que tenga un lugar preponderante en la carrera electoral de 2027. El deseo del karinismo de plantarlo como eventual candidato a jefe de gobierno porteño para eclipsar a Patricia Bullrich quedó enterrado. Él aspiraba más alto: acompañar a Milei en la fórmula. En ese contexto, algunos pensaban que el escenario en el Congreso podía ser catastrófico. Pero en la cúpula del Gobierno evaluaban el resultado como un alivio relativo, aunque la situación judicial y política del funcionario sigue siendo compleja.
