Un hombre instaló un parlante que reproducía historias de fantasmas durante horas al día para molestar a su vecino, lo que derivó en una medida judicial.
Un conflicto entre vecinos en la provincia de Cantón, al sur de China, escaló hasta tomar una forma poco convencional y generó repercusión a nivel nacional. Según informaron medios locales como el Yangcheng Evening News y el South China Morning Post (SCMP), la disputa comenzó entre dos hombres, identificados como Lu y Xie, aunque no se difundió el motivo inicial del altercado.
Como represalia, Lu, junto a una mujer que vive con él, instaló un altavoz pegado a la pared del baño que daba a la vivienda de su vecino. Configuró el dispositivo para que reprodujera audios de historias de fantasmas, con lo que describieron como «sonidos fantasmales de la montaña», durante un total de 10 horas diarias. El parlante se activaba en dos turnos: de 8:45 a 12:00 y de 15:30 a 22:00.
La situación no solo afectó al vecino directamente involucrado, Xie, sino que también incomodó a otros residentes del edificio, quienes vieron «gravemente» afectada su vida cotidiana. Un punto clave del caso fue que, según las mediciones, el volumen se mantenía siempre por debajo de los límites de decibelios permitidos en esos horarios, lo que en principio dificultaba la acción legal.
Ante esto, otro vecino (no Xie) presentó una solicitud de medida cautelar ante el Tribunal Popular del Distrito de Haizhu de Guangzhou. Alegó que el propietario del altavoz generaba ruido deliberadamente, alterando la paz del lugar. La justicia falló a favor del demandante, aplicando una directriz legal sobre daños ecológicos y ambientales que permite detener comportamientos que afecten la vida de las personas.
En consecuencia, el tribunal ordenó a Lu que dejara de encender el parlante. Según el SCMP, el hombre acató la orden, retiró el dispositivo, ofreció disculpas y se comprometió a no repetir la conducta.
