El expresidente de EE.UU. sugirió la posibilidad de tomar la terminal petrolera de la isla de Kharg, mientras continúa la escalada militar en la región.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, especuló abiertamente sobre la posibilidad de apoderarse de la terminal petrolera de la isla de Kharg, en el Golfo Pérsico, lo que abriría una fase terrestre en el conflicto regional. «Para ser sincero, lo que más me gustaría es apoderarme del petróleo de Irán», declaró Trump en una entrevista con el Financial Times, y añadió: «Tal vez tomemos la isla de Kharg, tal vez no. Tenemos muchas opciones».
Al ser consultado sobre las defensas iraníes en la isla, el exmandatario respondió: «No creo que tengan ninguna defensa. Podríamos tomarla con mucha facilidad». Sus comentarios se producen en un contexto en el que otros 3.500 soldados estadounidenses llegan a Oriente Medio, en medio de crecientes temores de una mayor escalada que podría exponer a las fuerzas estadounidenses a ataques iraníes.
Funcionarios estadounidenses afirmaron que las tropas se están preparando para posibles operaciones terrestres, aunque Trump también señaló que se podría alcanzar un acuerdo de paz «con bastante rapidez». Previamente, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, había advertido que las fuerzas de su país estaban «esperando» a las tropas terrestres estadounidenses para «abrirles fuego».
La isla de Kharg alberga una importante terminal petrolera, vital para la economía iraní. Analistas de seguridad consultados por la BBC indicaron que su captura no solo estrangularía las exportaciones de crudo de Irán, sino que también podría proporcionar una plataforma para lanzar ataques contra el territorio continental y afectaría financieramente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Mientras tanto, los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán continuaron esta semana, a pesar de los avances reportados en incipientes conversaciones de alto el fuego. Teherán atacó una planta clave de agua y electricidad en Kuwait, país gravemente afectado por el conflicto. En el mercado, el precio del petróleo alcanzaba los 115 dólares el barril, con advertencias sobre un posible aumento en los precios de los alimentos debido a la dificultad en la exportación de fertilizantes.
