jueves, 25 julio, 2024
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Vuelco en el caso del crimen del secretario de Cristina Kirchner: la misteriosa llamada que recibió Fabián Gutiérrez

Con todos los interrogantes abiertos respecto al contenido del celular que no logró recuperarse, la justicia santacruceña dio con un dato llamativo respecto a la última comunicación telefónica que recibió Fabián Gutiérrez, el exsecretario privado de Cristina Kirchner asesinado en El Calafate en julio de 2020. El 18 de marzo comenzó el juicio oral y público, que concluirá el próximo viernes. La documentación incorporada da cuenta de la última llamada que recibió Gutiérrez. Se trata de una persona que abandonó Santa Cruz. También hubo una comunicación con uno de los homicidas.

El exfuncionario murió luego de recibir golpes en diversas partes del cuerpo, cortes producidos con cuchillos y una estrangulación que aún buscan determinar con qué se produjo. Durante sus últimas cuatro horas de vida, Gutiérrez sufrió todo tipo de torturas hasta que finalmente fue asesinado.

Después de casi cuatro años desde que se cometió el crimen, el juicio oral y público comenzó con una pista clave que se logró determinar tras el análisis de las llamadas entrantes y salientes del celular que sigue siendo un misterio en cuanto a su contenido.

Con un pedido de cadena perpetua para los tres jóvenes acusados del homicidio, Facundo Zaeta, Facundo Gómez y Pedro Monzón, el Cámara Criminal estará en condiciones de dar a conocer su veredicto el próximo viernes al mediodía, en la sede del Tribunal ubicada en Río Gallegos.

Durante el juicio oral y público, que se desarrolló en el Complejo Cultural de El Calafate, bajo un celoso dispositivo de seguridad, los integrantes del Tribunal, integrado por su presidente Joaquín Cabral y sus pares, Jorge Yance y María Alejandra Vila, escucharon la última semana los alegatos.

La fiscalía a cargo de Verónica Zuvic, realizó un pormenorizado detalle de la violencia a la que fue sometida Gutiérrez durante sus últimas horas de vida. Pero en el transcurso del debate las querellas también expusieron la necesidad de investigar la participación de terceros en el crimen. Todo atravesado por un dato revelador sobre el celular del ex secretario.

El 2 de julio de 2020 sonó incansablemente el teléfono de Gutiérrez. Su madre fue la primera en sospechar que algo no andaba bien. Mensajes, llamados. Fabián no respondió nunca. Ya había sido asesinado. Su celular, arrojado en un descampado, fue rescatado por la policía de la provincia de Santa Cruz y se convirtió en un misterio: transcurridos todos estos años, nunca se supo qué había en aquel móvil, con quiénes había hablado el último tiempo, a quiénes le escribió, nada.

El área especializada de Gendarmería Nacional informó a la Justicia que no logró recuperar ni un solo dato del IPhone del ex secretario privado de Cristina Kirchner. El pedido de peritaje sobre dicho aparato tuvo dos momentos. El primero de ellos ocurrió cuando apenas dieron con el teléfono, y aún buscaban dar con el paradero de Gutiérrez. Esa primera tarea la tuvo a cargo la Policía de la provincia de Santa Cruz. Horas después ya había tres detenidos en el caso y habían hallado semi enterrado el cuerpo el ex secretario K.

«El celular de Fabián Gutiérrez no se pudo abrir, no se pudo recuperar su información», indicó en su momento a Clarín, el juez del caso Carlos Narvarte.

Se ordenó un peritaje sobre el celular del ex secretario con la idea de poder reconstruir sus últimos días con vida. “Quizás nos permitiría dar con una trama detrás del caso que no conocemos aún, otros vínculos que podrían tener que ver con esto, los días previos al homicidio, movimientos. Es una prueba importante”, reconoció a este medio el magistrado.

Lo único que se pudo obtener hasta ahora fue un detalle de las llamadas entrantes y salientes del celular.

En el estudio de esas sábanas de comunicaciones, proporcionadas por la compañía de telefonía celular, los investigadores determinaron que la última llamada que recibió Fabián Gutiérrez duró unos pocos minutos.

Por unos pocos minutos, Gutiérrez mantuvo una conversación cuyo contenido se desconoce. Los responsables del expediente rastrearon el número de la persona que se comunicó por última vez con el ex secretario de Cristina Kirchner, y determinaron que se trata de Marcelo Miguel, un ciudadano que integra la comunidad gitana, y que se dedica a la compra venta de vehículos.

“Constantemente, iba y venía de Río Gallegos a El Calafate vendiendo vehículos”, explicaron fuentes judiciales a Clarín. Hace tiempo se encontraba radicado en Santa Cruz, algo que cambió los últimos meses.

Lo que alertó a los investigadores es que aproximadamente diez minutos después de la comunicación con Gutiérrez, Miguel llamó a Facundo Zaeta y esa conversación duró varios minutos. Zaeta es uno de los responsables del crimen, de hecho la mayor responsabilidad recae sobre él ya que le atribuyen haber asfixiado al ex secretario, terminando con su vida.

Con el inicio del debate oral, la Cámara Criminal buscó dar con Marcelo Miguel para citarlo a declarar como testigo. Fue entonces cuando detectaron que había abandonado la provincia de Santa Cruz y su paradero es desconocido.

La hipótesis detrás de esas comunicaciones es el presunto dinero en negro que manejaba el ex secretario privado de Cristina Kirchner y que habría sido uno de los móviles del asesinato.

Para la justicia, el crimen tenía como finalidad hacerse de fondos que en otros expedientes judiciales se determinó que eran de origen ilícito. Facundo Zaeta tenía todo plasmado en un cuaderno. En él se escribió la noticia de una acusación contra el ex secretario vinculada a la causa de los Cuadernos de las coimas. Se trataba de un procesamiento del juez Claudio Bonadio, donde señalaba que el dinero que tenía y los bienes que conformaban el patrimonio del ex secretario de Cristina Kirchner, eran producto de un ilícito, de la corrupción.

El cuaderno tenía párrafos extraídos de una nota del diario Ámbito Financiero cuyo título hablaba del procesamiento. Después, un paso a paso de cómo ejecutar el plan para quitarle una porción de ese dinero a Gutiérrez.

Lo que ese cuaderno expuso es algo que en Comodoro Py la justicia había señalado: el ex secretario de Cristina Kircner, era millonario y no podía justificar un patrimonio que en bienes ascendía a 900 millones de pesos y fuentes del caso se atreven a esbozar que su fortuna “terminó condenándolo de diversas formas”.

«Buscaron la impunidad en el delito de robo, dado que la víctima los habría reconocido en algún momento al lograr soltarse cuando era torturado en el interior de la vivienda, como habría sido reconocido por dos de los partícipes del hecho», relató el magistrado cuando procesó homicidio doblemente agravado a Facundo Zaeta, Facundo Gómez Chávez y a Pedro Monzón. El autor del crimen, sostuvo el juez, fue el primero de ellos, y los otros dos contribuyeron a concretar el plan.

En las instancias superiores a la instrucción, esta tesis se confirmó y se sostuvo que las lesiones producidas en la víctima, que luego desencadenaron su deceso, «no son el resultado accidental u ocasional del robo como lo pretende hacer figurar la defensa». El patrimonio de Gutiérrez cobró otra relevancia en el caso.

La justicia en Santa Cruz consideró que había “había un plan desarrollado entre los imputados para llevar a cabo un robo tendiente a apoderarse de una suma de dinero en dólares que presuntamente tenía en su domicilio Fabián Gutiérrez«, que ya estaba procesado por lavado de dinero y en paralelo investigado en el caso de los Cuadernos de las Coimas.

El plan «se iba a concretar cuando estuvieran las condiciones dadas para actuar sobre seguro. Fue así que, pese a haber procedido al desapoderamiento ilegítimo de diversos efectos a la postre secuestrados y presuntamente de una suma de dinero cuyo monto asciende a los 90.000 pesos, el objetivo principal no pudo ser concretado»: es decir sustraerle cifras mayores en dólares.

Ese dinero nunca apareció. Su patrimonio valuado en 900 millones de pesos fue producto de maniobras de lavado -dijo la justicia-, y por ese delito la familia de Gutiérrez irá a juicio oral. Pero además, del dinero que los jóvenes sabían que manejaba en negro el ex secretario, no hay rastro alguno.

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