miércoles, 24 julio, 2024
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Boom financiero: la inversión que usan las empresas que se financian con los ahorros en dólares

Para algunos, es mentira que “no hay plata”. Eso es lo que muestra una tendencia del mercado financiero en las últimas semanas, con una serie de empresas que encontraron una “ventana de oportunidad” en el país para conseguir dinero y financiarse en dólares y en pesos.

Es parte de la foto de realidades opuestas que define a la economía argentina hoy. El estancamiento que comenzó en 2023 y se profundizó tras la devaluación, con aceleración inflacionaria, caída en el poder adquisitivo, retracción de las ventas, se completó en esta primera parte del año con una constante emisión de deuda por parte de empresas, que lograron levantar fondos frescos en un contexto de cepo cambiario, caída del riesgo país y retroceso en la cotización de los dólares financieros.

La tendencia estuvo encabezada por firmas del sector energético, como PAE, YPF Energía Eléctrica, Vista, Edenor y Compañía General de Combustibles, además de IRSA, el gigante del real estate que lidera Eduardo Elsztain, y proyecta mantenerse activa en el corto plazo con nuevas colocaciones que buscan capitalizar la demanda de inversiones por parte de fondos y ahorristas dolarizados.

Los analistas advierten que las obligaciones negociables fueron demandadas en las últimas semanas por inversores minoristas y fondos que buscan una opción que genere rendimientos para colocar dólares atesoradosUnsplash

Obviamente, las empresas necesitan plata, para inversiones o para pagar otras deudas, pero en algunos casos ni siquiera necesitan. El tema es que están consiguiendo emitir a buenas tasas y hay mucha demanda de instrumentos en dólares en la Argentina y que sean más o menos seguros”, advierte el economista José Ignacio Bano, especialista en el mercado de capitales, al analizar la dinámica del mercado local.

En el diagnóstico de las empresas se combinan cuestiones coyunturales y otras derivadas de la evolución de las variables financieras. Sobre la segunda mitad de 2023, entre la incertidumbre política, la falta de dólares y el empeoramiento de los números macro, muchos optaron por una estrategia de ‘wait and see’ que postergó estas operaciones y las terminó concentrando en 2024. Pero a su vez, factores como la baja del riesgo país, la compresión de la brecha cambiaria y las perspectivas de un dólar “planchado” tras la devaluación de diciembre alimentaron las emisiones de deuda por parte del sector privado.

Al principio del gobierno de Javier Milei no estaba muy claro el contexto, era ver qué pasaba y era difícil definirse”, reconocen el equipo financiero de una gran empresa que emitió ON en este período. “Las tasas se van naturalizando y lo que vemos es que cada uno avanza según sus planes, y hay productos para todas las demandas”, agregan.

Es que entre las diferentes oportunidades que poblaron los anuncios de las colocadoras en la Argentina aparecieron instrumentos hard dollar (se suscriben y pagan en dólares) y en pesos con ajuste por inflación, badlar o el menos demandado dólar link.

Según Maximiliano Donzelli, research Manager en IOL, para muchas empresas la oportunidad surge de sus propios números. Aun con un riesgo país de 1670 puntos (estaba por encima de 2000 en noviembre de 2023), las firmas pueden financiarse porque están “muy poco endeudadas”.

Cuando uno mira los ratios de deuda sobre el EBITDA, es decir, los ingresos o la caja, en la mayoría de las empresas es bajo, y por diferentes contextos no se habían endeudado o usaron fondos de caja, y ahora tienen margen. Y para una empresa, poder endeudarse es algo positivo”, destaca el analista, quien también advierte que la baja del riesgo país y el retroceso de los dólares paralelos en febrero generaron una “buena ventana”.

Desde el lado de los inversores, los retornos están vinculados al riesgo, aunque la mayoría de las empresas que avanzaron recientemente con licitaciones de ON son generadoras de dólares (exportan energía o tienen contratos dolarizados) y minimizan problemas asociados al “descalce de monedas”, según Donzelli.

La demanda de estos instrumentos también se vincula con la dinámica de los meses anteriores y la alta dolarización de los activos, tanto de particulares como de empresas, ante la incertidumbre política y económica del período electoral.

Ahora, explica Bano, muchos se vuelcan a estas herramientas como alternativa de inversión. “Quien tiene unos dólares, pero no cuenta con posibilidades de invertir en el exterior o en bonos de los Estados Unidos, no le queda otro camino que esto. Y busca ganarle a la inflación en dólares”, resume el economista.

Según las últimas colocaciones, los rendimientos anuales de las obligaciones negociables en dólares van del 6% al 10% anual, según el plazo y la empresa que las emitió. “Son números muy razonables y el fantasma del riesgo sistémico de a poco se va disipando, porque las reservas del BCRA siguen negativas, pero se van recomponiendo y la tendencia es a la compra de divisas”, concluye Bano.

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